España, ahora, sí que es diferente

Yo he sido, como Vds. saben, profesor de derecho penal en varias universidades españolas. He ejercido mi cometido con mayor o menor acierto. Al respecto, los juicios de valor  no me corresponden hacerlos. Puedo, sin embargo, opinar acerca de la carrera universitaria, de la investigación que en ella se efectúa, de la docencia. A mis amigos les digo que en la próxima reencarnación me gustaría volver a ser profesor universitario. Quizás en un área de conocimiento distinta a la jurídica. Quizás en matemáticas y si me apuran en física teórica. Me encanta la [Img #520396]Universidad. Me apasiona tratar con los jóvenes estudiantes, descubrir las ingentes potencialidades cognitivas que se ocultan detrás de sus atuendos informales, de sus dispares procedencias sociales, de su agudo y certero pensamiento crítico. No es cierto que nuestra juventud universitaria sea un colectivo irresponsable o frívolo. Este discurso, tan apreciado por las derechas recalcitrantes es, en mi opinión, falso. Como lo es el que asevera que los mejores estudiantes proceden de las universidades privadas y no de las públicas. Falso, mendaz y elitista. Tenemos unos magníficos universitarios "a pesar de". A pesar de la inepcia de nuestros políticos que han relegado la educación primaria, secundaria y universitaria a un segundo plano en sus tareas de gobierno. ¡La educación no da votos¡ Ellos piensan a cuatro años vista.
Ellos que se dicen españoles y se envuelven en banderas miran a sus escaños e ignoran todo lo que vaya más allá de los mismos. Parece que ahora andan sumando y restando. Quitamos a Mariano y ponemos a Soraya, quitamos a Pedro y ponemos a Susana. Siguen sin entender nada. Hablan para los jubilados, con ellos juegan al dominó o al ping pong con Bertín Osborne. ¡España se rompe¡ les dicen. ¡Uh, que viene el lobo populista, antisistema, bolivariano, comunista¡ Me temo que a pesar de todos los pesares nuestros jóvenes, ellos y ellas, tienen la cabeza mucho mejor amueblada que sus progenitores. Progenitores, entre los que me encuentro, educados en el respeto a la Autoridad "en si" y con mayúscula. Autoridad legitimada sólo por la Ley que ella misma pare e impone. Los jóvenes y no tan jóvenes hoy hablan, desde la calle, de "legitimidad", sus próceres, no obstante, siguen hablando, desde algún consejo de administración, de "legalidad". No, no es un simple cambio generacional, que lo hay también, si no más bien de educación democrática. La mayoría de nuestros jóvenes, universitarios y no universitarios, han estudiado, dominan dos o tres idiomas, han leído, han viajado, se consideran europeos, aprecian el orden social (honrado)  y las libertades individuales, creen menos que nosotros y razonan más, sus costumbres sexuales son más sanas que las nuestras.... Pienso que la educación universal, y hasta hace poco gratuita, además de la progresiva e imparable liberación de los tradicionales roles asignados a la mujer han hecho de España algo diferente. Sin embargo, nuestro bi-partido sigue encendiendo velas a un dios lar en vía de extinción. El único tema a debatir es ¿cuántos años llevará tal proceso?: ¿media legislatura? ¿una legislatura? ¿dos legislaturas?