Lunes, 3 de agosto de 2020

La vida nace en el amor

¿Qué es el amor? Todos, en mayor o menor medida, somos conscientes de que consiste en algo más que una atracción o un sentimiento... Sin embargo, por los datos que nos aporta el INE, parece que cuando el sentimiento objetivo decae, el amor también se ve abocado al olvido.

España, según el mapa que encabeza este post, se encuentra entre los países con más matrimonios rotos, un índice superior al 60%. Desde esta perspectiva, si la fuerza del amor es tan fragil, el lazo que lo une a la vida se rompe más fácilmente. Y es que, en nuestro país, los más de 100.000 abortos anuales son correlativos a los 160.000 divorcios. Donde no hay amor de entrega, de compromiso, de donación gratuíta y recíproca, el don de la vida tampoco se podrá acoger.

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Si en nuestras escuelas la educación afectivo-sexual que se impone de forma única –avalada por la perspectiva de género– es aquella de la relación efímera de un trasvase de fluídos que se limpian con una ducha o se arrojan a un plástico que luego se deposita en el cubo de la basura o, peor aún, si la relación sexual es fecunda y se aborta, no me extraña que el vínculo del matrimonio sea tan inseguro como el don de vida del no nacido.

Sin embargo, y a pesar de lo que hasta ahora he descrito, son muchas más las familias que triunfan en su matrimonio. Son muchos los que cada día se esfuerzan para que su cónyuge sea feliz y luchan incansables para que sus hijos crezcan sanos, alegres y sean personas que hagan de nuestra sociedad un lugar civilizado. 

En el vídeo que inserto a continuación descubrimos a la familia silenciada, a esas vidas calladas de muchos de nuestros familiares, amigos y vecinos que se constituyen en la oscuridad en los verdaderos hérores del Estado de Bienestar. Son ellos los que realmente sostienen día a día la vida de nuestras ciudades y forman un nutrido grupo de matrimonios fieles, estables y comprometidos mutuamente y que dan un testimonio vivo y lleno de esperanza.

 

 

La revolución del amor, de la defensa de la vida, de la perenne validez del matrimonio –entre varón y mujer–, de la educación de los hijos de acuerdo a las propias convicciones llegará, no de la mano de los políticos, si no del testimonio oculto y en silencio de la sociedad civil que contribuye a generar cada día unas ciudades dignas de ser conocidas y vividas.

@jjrs_sa