Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Esas campañas modernas...

Me gusta que, si me llaman a casa, sea por algo que me concierna, no porque a alguien se le antojó ocupar mi espacio vital (temporal y acústico); y claro, si voy por la calle, me gusta ir a mi aire...

No, tranquilos, no voy a hablar de las campañas políticas, que todavía no empiezan –oficialmente– y yo soy muy respetuoso de los lineamientos institucionales… Eso sí, espero, cuando salga esto, ya haber recibido las papeletas: esta vez me llegó a tiempo la solicitud y la reenvié por internet… Y si no han caído, que estén a punto...

De las campañas que quiero hablar son unas muy cool que, al menos aquí en México, siento que proliferan. Chicos y chicas jóvenes, monos, agradables… se te echan encima en tiendas, semáforos, en la calle, para “venderte”: ONG, instituciones supranacionales... Todas, por supuesto, muy buenas, justas y necesarias.

[Img #488071]No podré nombres de esas instituciones y/u organizaciones para no quemarme –más– pero en mi modo grinch, tengo que señalar que no encuentro la diferencia con las llamadas por teléfono para “venderte” algo que te suelen insultar –aunque ellos crean que no– diciéndote que eres tonto –insinuar la descalificación es insulto, para el de la tecla por lo menos– si no les “compras” lo que sea que vendan y sigues tirando el dinero con su competencia.

Estos jóvenes parece que no venden… pero, con perdón, siento que me agreden igual. Como suelo decirles, con mi mejor sonrisa, “no, gracias” o “disculpa, llevo prisa” –con las variaciones que gusten y manden [mexicanismo de hoy, entre corchetes, que no quedan bien los guiones dentro de guiones]– me espetan, con una mirada harto condescendiente, algo como “está bien”; a mí no me engañan, ya quedé condenado al fuego eterno como antiecologista, proempresas contaminantes, proabuso de lo que sea…

¿Serán voluntarios?, ¿cobrarán un mínimo?, ¿serán como dependientes de Starbucks con conciencia?, ¿serán dependientes de Starbucks?

Yo, en ese sentido, he caído en las garras del individualismo; me gusta que, si me llaman a casa, sea por algo que me concierna, no porque a alguien se le antojó ocupar mi espacio vital (temporal y acústico); y claro, si voy por la calle, me gusta ir a mi aire, pensando en mis cabreos (el grinch, ya les había dicho) o no.

Ay, jóvenes, tan habituados están ya a arreglar el mundo a tuitazos y megustazos que no se dan cuenta de que hay muchas otras formas de ayudar…

@ignacio_martins

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