Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Un día como otro...

Aquí sigo, triste por París, con la certeza de que París está en muchas partes y es un símbolo, por eso no podemos dejar que nos lo quiten.

El 17 de noviembre lo es, como cualquier otro… Salvo para mí: el martes recordé aquel día en que volví a nacer. Me fui sin irme, un poco, miré atrás y a los lados.

Recuerdo esa mañana, hacía sol pero frío; parecía Salamanca… Bueno, no, que el frío aquí suele ser una broma comparado con el de allá… Aunque, claro, uno ya está acostumbrado al clima de acá… Que veinte años no será nada para el tango, pero para uno, sí.

Lloré, claro, tuve hombros amigos y abrazos, cerca y a granel: gracias, Pilar, Aurora, Francisco… La familia, claro, tantos…

A lo mejor conviene olvidar, pero como es algo que no depende de mí, cada 17 de noviembre salgo a pasear; haga el tiempo que haga, siempre hace sol, un sol de risa, de pasear sin más razón que el paseo, que pensar en esa idea tan hermosa que supe el otro día que era de Neruda: “nada hay tan hermoso como perder el tiempo”… Yo conocía el verso del mexicano Renato Leduc: “la dicha inicua de perder el tiempo”. Ahí tienen los dos, para que elijan.

Me lo tomo como un peculiar “cumpleaños”, tarareo el poema más famoso de Violeta Parra…

Cuando se cumplieron 10 años de ese 17 de noviembre de 1999, como cada año, me escapé de la oficina un ratito y, en el paseo de rigor, esa vez, me compré el Revolver, de los Beatles, en la edición remasterizada que sacaron: me regalé la colección del mítico grupo a modo de suscripción… Creo que lo de que ese día me decidiera por Revolver fue para “matar”, metafóricamente, al fantasma, con todo y la aversión que tengo a las armas.

“Here, there and everywhere…”, usé el verso en un poema porque me pareció significativo; ese momento que recordaba era un punto final iniciático, si se me perdona la paradoja… Y claro, como no deja de pasar el tiempo, uno sabe que no está en ningún lugar y que, a la vez, está en muchas partes… Lo dicho, here, there and everyvhere

Aquí seguimos, en ese paseo de todos los 17 de noviembre, y de tantos otros días…

Aquí sigo, dando guerra, cabreándome por cosas sin importancia –a veces–; cosas como que hay quienes no se dan cuenta de lo conseguido y andan repartiendo ruedas de molino.

Aquí sigo, triste por París, con la certeza de que París está en muchas partes y es un símbolo, por eso no podemos dejar que nos lo quiten.

Aquí sigo, estupefacto ante el provincianismo ombliguero y estúpido.

Aquí sigo… porque uno puede ponerse trascendente un día como hoy, pero no deja de ser uno.

Aquí sigo, sobre todo, perdiendo el tiempo; nunca perderé el gusto por hacerlo; porque estoy convencido de que es la mejor forma de ganarlo.

En todo esto pienso dando el paseo de hoy, por escrito y en Salamanca, con vosotros.

Y nada más, con la certeza de que “We´ll always have Paris”, gracias y salud.

@ignacio_martins

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