Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Me arroba la @

Mi “no crítica” de la arroba –ni a defensa llega– se volverá militancia a favor de la norma cuando vea que dejamos de usar “los y las”…

Hola, amig@s:

La @ va adrede, va adrede; ya sé que Fundéu dice que es inadecuado, pero a mí, aunque no me gusta, me parece un “mal menor” en la lengua escrita; para lo oral es imposible, perdonen la perogrullada.

Creo que se puede aceptar, al escribir nuestro idioma, en textos cortos (carteles, tuits), donde el texto tiene mucho de imagen o importa la inmediatez en la comunicación. No la dificulta, creo que la facilita y es menos agresivo para la comunicación que el “compañeros y compañeras”.

[Img #453320]También he leído que la arroba no es un signo gráfico del español; claro que no, tan claro como que esa aseveración tiene algo de perogrullada; y, de hecho, sí lo es, desde el momento en que lo usamos, en Twitter y demás. De igual modo escribimos € –no lo usamos tanto como quisiéramos, pero eso es por la crisis–, y no lo encuentro en el diccionario.

Desde luego, tengo claro que lo que acabo de hacer es un razonamiento, nunca una norma –¿quién soy yo, humilde filólogo?–; quienes están en contra tienen tanta razón como el que esto escribe, porque la norma es clara: “en español es correcto el uso del género masculino para hacer alusión a una clase o grupo de entidades formadas por diversos referentes, que bien pueden pertenecer a uno u otro sexo indistintamente”…

Mi “no crítica” de la arroba –ni a defensa llega–  se volverá militancia a favor de la norma cuando vea que dejamos de usar “los y las”…

Y que los seres supremos de sus preferencias nos agarren confesados.

Me voy a permitir reflexionar un poco más: muchas de las críticas a la dichosa arroba provienen de quienes usan el purismo y la gramática según se lo pide su voluntad: hay quien dice “yo sigo acentuando solo”, cuando la norma ya es clara: las obras consensuadas por las academias –y luego publicadas, claro– tienen, para nuestro idioma, carácter normativo.

Otros y otras –otra vez adrede, claro– escriben mayúsculas cuando les parece (como el mexicano Reforma, uno de esos periódicos que parecen escritos en español, pero no; usa el reformés, creo que se llama).

Mención aparte merece el asunto de los números, aquí en México,  por lo menos, creo que en otros lugares hispanohablantes no pasa, o no tanto; es común ver escrito, por ejemplo, 10 mil setecientos, cuando es algo que también la norma prescribe como “no recomendable” (http://lema.rae.es/dpd/?key=n%C3%BAmeros). Cuando he comentado eso, la respuesta habitual es que la gente no sabría leer una cifra, sobre todo si es grandota. Cuánta condescendencia… por no decir falta de respeto. Y, con perdón, si fuera cierto que ya much@s no son capaces de leer 10,756.45 –en español de México–, o 10.756, –en versión ibérica, incluyendo al catalán, gallego y creo que hasta euskera–, razón de más para no dejarnos vencer.

Y si no, propongo, entonces, escribir en euros, que abulta menos.

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