Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Sara y Álex

Hoy toca historia, real... Y con moraleja...

Hace unos años, unos amigos –él, español, ella, mexicana– se casaron en Madrid… Todo bonito, empezar el año con boda… Además Pilar y yo estábamos por allá y pudimos ir a una boda que los hados…  y un Rajoy recién llegado al gobierno, boicotearon absurdamente…

Les cuento: la madre de Sara, la novia, iba camino de la boda de su hija y resulta que, llegando a Madrid, le dicen que le falta un papel; como además no lleva encima 500 euros, la pusieron en el avión de regreso. Así, como lo oyen.

Probablemente el funcionario que hizo eso, o los funcionarios, cumplieran órdenes; probablemente haya que poner más atención a qué papeles necesita uno para viajar; probablemente al Estado le importen un carajo –en México se diría le valgan madres– las bodas, los afectos… Probablemente haya muchos emigrantes, más de uno ilegal, y hasta puede que la mayoría lleguen en avión; eso me parece más increíble, pero bueno.

¿Será también probable que “vengo a la boda de mi hija” fuera excusa de curso legal? Porque si no fue así, es probable que la España solidaria –que lo es– podría haber mostrado un poquito de cintura y, antes de deportar a mi paisana mexicana, mi paisano español, por lo “extraordinario” del caso, hubiera buscado a quienes esperaban a la visitante y que, seguro, entre todos habrían juntado los dichosos quinientos euros.

Probablemente, si el funcionario hubiera visto la boda, la emoción del frío ordenador mostrándonos la imagen de mi deportada paisana viendo casarse a su hija a través de skype –menos es nada– algo le habría movido.

Sin embargo, probablemente, el día de la boda el señor funcionario estaba siendo solidario con alguna causa, o comprando los regalos para los suyos, o preparándose para ver la cabalgata (fue en época navideña, unos días antes de Reyes).

O no, o estaba cabreado con la crisis, el gobierno o la oposición, pensando en quién tiene la culpa de que le hayan congelado el sueldo.

No sé dónde esté hoy ese funcionario que en enero de 2012 nos amargó el día a varios, sobre todo a Sara y a su madre. No creo que me lea, pero, por si acaso, le contaré que el sábado –curioso, coincide con mi aniversario de boda– celebrarán su “boda” en México… Y seré de los pocos que habrá ido a las 2.

No pueden con nosotros, muchachos, gracias por ello.

@ignacio_martins

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