Viernes, 28 de julio de 2017

En mi pradera

“Nunca soñé con tierras de hadas ni con islas desiertas ni continentes sumergidos. Nunca quise partir a la aventura. No. Pero escuché palabras en la noche. Pero escuché muy pronto la voz de mi pradera”

[Img #355799]Damos nombre a las cosas que nos rodean para controlarlas, comunicarnos con ellas y, al hacerlo, sentirlas parte de nosotros. Y el nombre que les damos dice mucho ya de nosotros mismos: “Nunca soñé con tierras de hadas ni con islas desiertas ni continentes sumergidos. Nunca quise partir a la aventura. No. Pero escuché palabras en la noche. Pero escuché muy pronto la voz de mi pradera”. Frédéric Boyer ha denominado, así, “mi pradera” (ma prairie) a ese campo magnético en que cada uno nos hallamos seguros, y ha escrito un hermoso poema largo que constituye una más de las huellas que el beatus ille frailuisiano (tan querido por quien esto escribe aun consciente de que no siempre se puede permanecer alejada del mundanal ruido) ha ido dejando en la senda poética de nuestros días. Cada vez que hallo una de estas huellas la sigo consciente de hallarme en mi propia senda y me alegro porque creo que es tan difícil como hermoso y necesario que en nuestros días alguien logre hacerse en este mundo un cuarto propio en el que recluirse cuando el invierno llega a nuestras vidas.

Nombramos –y de ahí también su importancia– amparándonos en sensaciones, lecturas o certezas, y quien sabe si al nombrar no amurallamos con ellas un poco nuestro entorno. “Mi pradera está hecha de intuiciones” escribe el autor. La pradera, su pradera, es para Boyer ese lugar idílico en que él se halla en reposo. Un lugar de suave ondulación y ajeno a las depresiones bruscas en las que se hunde el terreno y el presente de cada hombre o mujer cuando menos se lo espera. A veces este lugar resulta confeccionado con rasgos propios de cada uno; otras recoge la herencia legada por nuestra tradición espiritual europea. En este sentido, Boyer nos dice, evocando y trayéndonos a los oídos el conocido salmo 23, el del buen pastor: “Mi pradera en el espacio infinito tiene la apariencia del descanso eterno”. Sin duda alguna la imagen del descanso –eterno o no– es válida aún hoy, y pocas expresiones han inducido un bálsamo de confianza tal a tantas personas como la oración “en verdes praderas me haces recostar”.

[Img #355798]La reiteración –hasta obsesiva, como un mantra, ma prairie– de esa pradera de cuya intemperie es dueño único el poeta constituye la espina dorsal de un poemario en el que el autor desnuda ante sus lectores el origen, los rasgos y sus habitantes, la situación y el ambiente de la pradera a la que acude cuando lo necesita, pues “cuanto mayor es mi soledad mayor es mi necesidad de ella –mi pradera”. Ella es ese lugar al que siempre se vuelve cuando la invalidez nos rodea y apisona, no en vano “para ir a mi pradera basta el sueño o el miedo o la tristeza”. Como el ahogado que emerge y respira: “Cuando espero un gesto que no llega vuelvo a mi  pradera./ Cuando algo muere y no lo esperaba vuelvo a mi pradera./ Cuando quiero silbar o cantar o gritar y no lo logro vuelvo a mi pradera” . Como una nueva oportunidad que se nos ofrece en esta misma vida: “Un solo ser me falta y mi pradera viene a mí./ Mi pradera está hecha de todo lo perdido de todos los deseos incumplidos de todas las ocasiones de oro que nunca más encontraré”.

Tal vez no seamos conscientes pero todos necesitamos una pradera en la que descansar y aislarnos cuando el cinturón de la vida nos aprieta y el cuerpo exige un tiempo muerto. Al fin y al cabo es En mi pradera un canto a la serenidad, a la seguridad de esa parte interior de cada uno que no se descoloca, vedada al enemigo y levantada cual castillo interior en que resistir, recluidos, las largas temporadas de ansiedad a que nos somete el sitio más tenaz y duradero cuando es invierno en nuestra vida.

 

En mi pradera

Frédéric Boyer

Año de publicación: 2015

Autor: Frédéric Boyer

Traducción: Ernesto Kavi. Edición bilingüe.

Editorial: sextopiso

 

 Asunción Escribano

Catedrática de Lengua y Literatura de la Universidad Pontificia de Salamanca, escritora