Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Enredando... en redes...

Entre los “me gustas”, los “necesitamos tu ayuda” y los días mundiales, uno se termina saturando, porque la paciencia y las ganas también son recursos no (tan) renovables.

Las redes –sociales, aunque ahora parece que ya no hay otras– son ese lugar que no existe pero que está lleno de personas que pasan buenos ratos enredados; que incluso creen que hacen amigos, dan a conocer primicias o arreglan el mundo mundial.

[Img #344136]Y no, o no del todo. Como puso un primo mío francés en Facebook, creer que uno tiene los amigos que dice esa red es como creerse rico con el bolsillo lleno de billetes de Monopoly.

Tampoco hay que ser… bordes; está bien, sí, los amigos en las redes son amigos… si lo son en el mundo real… O si terminan confluyendo en él, que eso sí pasa. Hasta amores hay, conozco algunos que así empezaron… Y luego siguieron, o no, como toda la vida.

Respecto a las primicias, en general, debemos reconocer que siguen teniendo bastante peso analógico; cuando no son analógicas las fuentes, lo es la distribución, que, además, cada vez es más interesada… en intereses más ocultos. Vamos, que hasta que el tuit no lo difunde la radio o la tele, suele quedarse… en Twitter.

De alguna forma, creo que estábamos mejor con Charles Foster Kane (emoticono de guiño para que entiendan un “ustedes saben de quién hablo”). Tenía intereses, claro, pero también sabía que su negocio era el periodismo, no como ahora que el periódico –o la radio, o la tele– se usan para vender muebles, o libros… Pero no periódicos. O peor, se usa para promover intereses políticos de los dueños, ya sea en Mediaset y Forza Italia allá… O Tv Azteca y el Partido “Verde”… acá… Ya sé que en España eso no pasa, que Pedro J. nunca quiso hacer campaña para Aznar o que ciertos “tertulianos” empezaron por ciencia infusa…

Ya, ya, que me caliento… Volvamos a las redes… Que ahora parece que son muchos los que creen que el mundo se va a arreglar –derecha– o las revoluciones se hacen –izquierda– a “megustazos” o firmando peticiones en Change.org. No digo que no ayude, pero como dicen los eslóganes de los anuncios de bebidas alcohólicas –aquí todavía hay–, nada con exceso, todo con medida. No tenemos dinero para colaborar en todas las causas ni hay institución que aguante tantas peticiones… La verdad, entre los “me gustas”, los “necesitamos tu ayuda” y los días mundiales, uno se termina saturando, porque la paciencia y las ganas también son recursos no (tan) renovables.

Sin embargo, parece que en eso –también– soy minoritario. Siento que son muchos, no sé si la mayoría, quienes, en el momento de hacer clic o escribir la dirección del correo electrónico, se sienten El Cid Campeador, o Buda, o Gandhi.

Claro, la mayoría –ahí sí– como ya firmó, se olvida y no revisa si el mundo quedó arreglado o la revolución hecha; eso, que lo hagan los proselitistas, militantes o discípulos. Que siguen siendo poquitos.

Lo dicho, si es que no ha cambiado tanto la cosa…

@ignacio_martins

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