Viernes, 24 de noviembre de 2017

De bien nacido es ser agradecido

Ganar no es fácil, queridos paisanos; ganar mucho y bien –marcar una época–, es casi imposible… Y esta gente que a veces denostamos nos ha regalado eso…

Desde niños, soñamos con ganar el Mundial; primero, siendo uno el que levanta la copa; y luego, cuando te vas dando cuenta de que eres malo y lo seguirás siendo –ser el último al que elegían en pares y nones ayudaba a entender esos conceptos–, sueñas con que sea la Selección, y verlo. Y te vas haciendo mayor y acostumbrándote a no ganar, a que ganen otros, a mentar madres arbitrales y maldecir a los malditos cuartos… O en mi otra nacionalidad, ni eso, acá es el eterno deseo del quinto partido.

[Img #336783]Cuando uno es de Salamanca, estaba acostumbrado a celebraciones simbólicas, como que el Barça casi nunca ganaba en el Helmántico… O aquella vez que la Selección le metió 12 a Malta… Podemos aquí aludir a lo que dicen que dijo Bill Shankly: “El fútbol no es una cosa de vida o muerte, sino algo mucho más importante que eso”.

Y resulta que el señor que el otro día cumplió 100 partidos consiguió que, para los restos, podamos usar una frase que es, para el hablar cotidiano y las discusiones de café, lo que la estrellita al escudo: “el-año-que-ganamos-el-Mundial”.

Sin embargo, ese paisano, Vicente del Bosque, lleva un rato aguantando vara; puede que los castellanos seamos secos, o lo parezcamos, si es que merece la pena jugar con esos topicazos; puede que sí, pero también somos gente que sabe que el silencio es importante, que a veces es mejor callar que decir la primer tontería que viene a la cabeza. Sabemos que se puede conseguir más con la paciencia y la persuasión que a golpes; que Zamora no se ganó en una hora –o no se hizo, depende de quién cite el refrán–; que es más fácil ver los toros desde la barrera.

Por todo ello, porque también agradezco que se den lecciones de humildad y clase tras la victoria, como de tranquilidad tras la derrota, quiero hoy dejar constancia de que nuestro paisano don Vicente siempre me ha parecido alguien que ha tenido como ideal de vida aquel verso del “Retrato” de Antonio Machado: “soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Gracias, Del Bosque, por haber puesto el nombre de Salamanca en el mapa –mundi–; gracias, sobre todo, por la dignidad, por demostrar que es importante ganar, pero mucho más importante, que no a cualquier precio. Gracias por la ilusión y la alegría.

Y gracias, don Vicente, por ser eso, una buena persona, un tipo sin aspavientos, alguien sencillo, esa cualidad que hoy día muchos tienden a confundir con simple.

Dejo para el final una reflexión teñida de moraleja: después del Mundial de Brasil leí y escuché bastantes comentarios poco afortunados, por decir lo menos, respecto a Del Bosque y alguno de sus muchachos, como Casillas; comentarios en el mismo tono que algunos que ya se oyen respecto a Nadal –a lo mejor bajan ahora que ganó en Stuttgart–; siento decir que los considero dichos de “nuevos ricos” que quieren mostrarse como si lo fueran “de toda la vida”…

Ganar no es fácil, queridos paisanos; ganar mucho y bien –marcar una época–, es casi imposible… Y esta gente que a veces denostamos nos ha regalado eso… Recuerdos, ilusiones, alegrías únicas, de las que hacen llorar… De las que dejan desiertas las ciudades –Salamanca, Madrid, Bilbao, Barcelona– porque todos están celebrando; ¿no todos?, bueno, lo dejaré en un prácticamente todos.

Acuérdense de ello cada vez que quieran secundar al Mourinho o Pedrerol de turno… O cada vez que haya Iglesias que quieran hacer borrón y cuenta nueva…

@ignacio_martins

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