Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sin deberes

No son los mejores tiempos para quienes toda su vida se han preparado para enseñar. Antes, “peleaban” con la Espasa; hoy, con lo que cualquiera puede encontrar de un guglazo

El 15 de mayo, sí, San Isidro, en México se celebró el Día del Maestro. Otro “día de”, sí, ya no haré más hincapié en ese exceso. Hoy, lo menciono porque imagino que fue la causa de que varios medios se hicieran eco de la campaña “antideberes” que inició, si no me equivoco, una madre española; y por madre me refiero a una señora con responsabilidades maternales, no estoy usando la palabra en una de las acepciones –la tirando a despectiva– que les expliqué en el artículo de hace un par de semanas.

[Img #330914]Desde luego, todo es discutible, el diálogo nunca estará de más y hay que adaptarse a los tiempos. Muchos deberes, como muchas clases de piano, judo o macramé son un exceso; también lo es obligar al niño a jugar al fútbol porque el padre es un CR frustrado, cuando el niño, en realidad, quiere estudiar ballet o jugar con la play. Y de traca es que un páter o materfamilias, cuando en el colegio le señalan algún problema con su retoño o retoña, conteste: “eso es cosa del colegio, yo no voy a regañar a…” ; “no voy a estropear la relación tan bonita que tengo con mi…”

Vamos, que igual que hay padres que deberían pasar la ITV, claro que hay docentes que no preparan bien sus clases, tan claro como que no son los mejores tiempos para quienes toda su vida se han preparado para enseñar. Antes, “peleaban” con la Espasa o la Brittanica; hoy, con lo que cualquiera puede subir a la red y otro cualquiera, sin mucho criterio, puede encontrar de un guglazo.

A ver, una parábola: entendemos que, en el ámbito de la medicina, cuando consideramos que se nos trató mal, denunciamos por mala praxis o negligencia, ¿verdad? También entendemos que, aunque todos nos sentimos entrenadores, el directivo en turno no nos hace caso, ¿no? No digamos del mecánico o el fontanero, nos cabreamos, buscamos otro, pero poco más podemos hacer.

Si todo eso lo entendemos,  ¿por qué cuesta tanto entender que los maestros son tan profesionales de su profesión como cualquier otro? Bueno y también los correctores (perdón, tenía que aprovechar). Somos gente que nos hemos preparado para algo, lo que implica, nada más, esa preparación; el título no quita lo estúpido, pero no deja de ser título.

O sea, que volviendo sobre ese movimiento “antideberes”, dejo en el aire una pregunta: si los padres pueden decir cómo deben hacer su trabajo los maestros (tema deberes), ¿podrán los docentes pedir firmas contra la mala educación y la sobreprotección de los niñ@s, o sea, la mala praxis paterno-materna?

Digo, para eso tampoco dan título, que yo sepa.

@ignacio_martins

https://www.facebook.com/ignaciomartinescritor

www.ignaciomartin.com