Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Jornada de reflexión

Las redes sociales, un gran invento, nos ayudan a conectar, sí, pero también a gritar, vociferar… Y a mezclarnos con una miniturbamulta que, a nuestros ojos, es el mundo real… Nuestros “amigos”, “seguidores” o como se llamen en la red que sea, son un conjunto bastante reducido… Vamos, que un deportista o cantante de éxito mundial a lo mejor tiene un par de millones… En un mundo en el que somos miles… de millones…

Tampoco el exceso de información ayuda a pensar, mucho menos a llegar a conclusiones propias… Nos llegan ligas a un montón de artículos, notas… Y la mayoría lee el título, titular, reseña…

Una cosa es discrepar, algo justo y necesario; otra, insultar, descalificar, generalizar nuestras personales ideas, visiones del mundo o dogmas de fe en “todos los que…”, “quienes…”, “quienes no…”.

Muchas veces, ni eso: la frase ocurrente de alguien que lo leyó y opina, el comentario lapidario porque suena muy contestatario o antisistema son, en no pocas ocasiones, nuestro punto de partida.

Por lo mismo, preguntas como “¿a quién favorece este hecho?”; su antítesis –“¿a quién perjudica?”– u otras como: ¿quién puede estar detrás?, ¿qué otras cosas están pasando que, aparentemente, no tienen que ver?, ¿eso es cierto o alguien juega a crear una percepción?... se dejan de hacer…

Y caemos en las etiquetas, los grupos cerrados, el maniqueísmo… Y el agrupar en calificativos insidiosos a todos los que no “están de nuestro lado”…

Por ejemplo, sé que, evidentemente, los hechos de sangre que casi a diario mantienen a México en las noticias de todo el mundo, perjudican grandemente los planes del gobierno… Como sé que quienes, por acción u omisión, operaron los asesinatos, llegaron al poder de la mano de quienes más gritan contra ese gobierno… En Francia se puede criticar a Hollande, y mucho, abominar de él y participar en una manifestación a la que él va, como institución, como presidente de todos los franceses… ¿Algo así en México?... Creo que ni en España…

Desde luego, también sé que cuando alguien generaliza un insulto, una descalificación fácil en una red social, no es contra mí… Pero no creo que quien lo hace se dé cuenta de que sus cercanos pueden tener un punto de vista distinto al de quien ataca… Y sentirse atacados… La irreflexión no es contra uno; es solo irreflexión… Por lo mismo, siento decirle a los gritones –amigos y no–, que por pensar como pienso e intentar no dejarme llevar, más de una vez he estado en esos grupos agredidos…

Eso sí, aunque me hayan dolido, y aún duelan, puedo perdonarles el insulto y la descalificación irreflexiva… Lo que nunca podré es darles la razón… Esa, la tienen que ganar, que a mí también me cuesta… Cuando la tengo…

PD: Les recomiendo, sobre esto de razonar y evitar las "simplificaciones simplistas", esta entrevista:https://www.youtube.com/watch?v=KQZza2hKx7M

@ignacio_martins

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