Miércoles, 13 de diciembre de 2017

…me estás amenazando?

Estas palabras suelen venir precedidas de una amenaza y preceden a otra amenaza del que ha recibido la primera, en un intento de demostrar mayor fortaleza que el otro que consigue debilitar a todos.

La manera en la que nos enfrentamos a los problemas con los demás determina en gran medida si los resolvemos o por el contrario los cronificamos y hacemos cada vez más grandes, como la bola de nieve que cae montaña abajo.

La amenaza es la forma más habitual que tenemos desde bien pequeños para tratar de imponernos, de hecho si nos acercamos a un parque, o a un patio de colegio y observamos, no tardaremos mucho en escuchar “dame la pelota o te doy”, o frases muy parecidas, y con el paso del tiempo, llegando a la edad adulta muchos de nosotros no ampliamos nuestras herramientas para resolver los problemas con los demás y optamos por imponer nuestro criterio bajo una amenaza que genera otra y que nos aboca a reamenazar al contrario entrando así en un círculo vicioso que agota las fuerzas de todos y, lo que es peor aún, las posibilidades de resolver el entuerto de una forma satisfactoria.

Cunado una amenaza viene precedida de muchos otras “bajarse del carro”, es decir, mostrarse colaborativo, supone parecer débil frente a nuestro oponente, algo que no nos podemos permitir, pero “seguir en el carro” es altamente cansino, y dependiendo del tipo de problema puede ser muy costoso en muchos aspectos, dedicación en tiempo, desgaste emocional, algunas veces hasta el propio patrimonio se va en pleitos que no se han parado a tiempo y que casi no se reconoce donde empezaron.

Cierto es que utilizar la amenaza es fácil y, si se consiguen los objetivos que queremos, podría ofrecernos una solución rápida si la otra parte cede, aunque no igualmente satisfactoria para todos y por lo tanto la solución puede que no sea muy duradera.

Seguramente ya se había dado cuenta de todo esto, y seguramente en alguna ocasión se ha visto en uno de esos círculos viciosos.

Hay otras maneras de manejarnos en las dificultades con los demás, más eficaces y menos desgastadoras, la mediación es una ellas, y por si no lo sabía, ayuda a entender los conflictos desde otros puntos de vista