Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Chicharito

Estaba yo pensando el tema para el artículo y entretenido con Twitter y Facebook, confirmando la noticia de que el “Chicharito”, mi medio paisano –de acá– y medio tocayo –me llamo Ignacio Javier–, iba a jugar en el Real Madrid cuando me di cuenta de que, coño, el tema ahí estaba…

Haciendo bromas con Manolo Fontanillo, otro charro de dos orillas a la viceversa –Manolo es mexicano de nacencia y ahora vive en Salamanca– sobre si le iban a poner “Guisantito” en la camiseta –preguntaba él– o si en los restaurantes madridistas iba a haber ahora “chícharos con jamón”, me di cuenta, ya les digo, de que ahí tenía el tema; hasta el artículo, si me esforzaba un poco…

Ya saben que esto de las dos orillas, vertiente lingüística, es tema recurrente para mí… Y todos habrán ya deducido qué es, en México, un chícharo… Pues eso, si este muchacho, al que le deseo toda la suerte, lleva ya unos cuantos años por los campos del mundo y puso a los mancunianos –jejeje, eso les pasa por no haber estudiado los gentilicios en los libros de Lázaro Carreter– a decir [shisharitou], ¿por qué no en el Madrid?

Desde luego, es un jugador entregado, un chaval que parece serio… Además de que va a vender un chingo de camisetas –el chingo es el mexicanismo de hoy­–.

Además, y eso es percepción mía, tengo la sensación de que los madridistas, por acá, estamos en minoría, sobre todo en los últimos años; para los aficionados más jóvenes, el Barça de Guardiola, además de jugar de maravilla, caía bien, anunciaba a Unicef, y contaba con Rafa Márquez; mientras tanto, el Madrid iba –¿va?– por el mundo a mourinhadas, o sea, haciendo amigos.

La historia tampoco nos ayuda a los merengues; para no pocos mexicanos, Hugo fue precursor de ese madridismo identificado con prepotencia y mamonería, chulería, diríamos allá. Y así lo siguen viendo… Para que se hagan una idea, acá, en México, están convencidos de que el pentapichichi habla como gachupín, vamos, que tiene acento de Malasaña y no de Tepito, o que se oye más como chulapo que como tepiteño.

Por eso, aunque Florentino lo haya hecho pensando en el libro de cuentas –no gastar mucho; tener un suplente contrastado, con ganas y experiencia; el mencionado chingo de playeras (otro mexicanismo, para evitar la repetición)–, creo que esa camiseta del Real Madrid con el nombre “Chicharito” nos va a dar buenas alegrías; la blanca, la rosa y hasta esa del dragón, sí, la amenazadora, la de o me llevan o me temen…

Ya les digo, si así hacemos amigos, luego que no nos extrañen los palos.

@ignacio_martins

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