Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Un parque temático... de bares

Para Ale, Moni y familias

Y yo viví el inicio, coño… ¿El inicio de qué? Del hecho innegable de que Salamanca es, entre otras muchas cosas, un parque temático de bares, cafés y demás establecimientos dedicados al noble arte del solaz y esparcimiento.

Claro, sí, el Novelty –café, de los de toda la vida– es de mucho antes de que yo naciera; yo me refiero, en particular, a que en nuestra querida ciudad, además de muchos establecimientos hosteleros modelo “bar-de-toda-la-vida”, modalidad “buenos-pinchos”, en los 70 y 80, proliferaron –y aquí entro yo como testigo de cargo– establecimientos con alguna característica propia, lo que en México se ha denominado “antros”, concepto de finales de los 90; hasta esos años, los antros hacían más honor a su nombre.

Me explico; Alejandro, poeta, roquero y artista en ciernes, es prospecto de filólogo en la facultad de la que yo salí; el pequeño detalle es que Ale se ha convertido en otro charro de dos orillas, en su caso, a la viceversa, porque nació acá, es hijo de unos amigos mexicanos que, bendita globalización, descubrió que lo que quería estudiar era Filología, y le gustó la oferta de allá.

Pues bien, el otro día, en el cumpleaños de Mónica, la madre de este querido “ahijado”, los dos “charros” ya mencionados aburrimos un rato al resto con batallitas y paseos mentales por Salamanca.

Fuimos al Paniagua, al Rivendel; le conté que frente al Rivendel hubo una discoteca que se llamó Fresas –aquí le dicen así a los pijos, no necesité más explicaciones–; me acordé de los bocatas de tortilla del Hospital Provincial, de los novillos en “Los timbales” –¿ya ha prescrito el delito, no?, si no, me veo a mi madre buscándome para arrearme un zapatillazo–; le conté historias que me contó mi tío Casi sobre el Country –fundado por Bienve y otros amigos suyos–, y ya de ahí, me pasé al Moderno y el De Laval Genovés –a veces pienso que soy de los pocos que llama por su nombre al “Submarino”–.

Ya volando por la memoria, paseé por el inicial Jaramago, al que le dediqué un poema – http://on.fb.me/Ypmj5N– el Callejón o el Camelot. Le conté, o me acordé, qué más da, de los pinchos del Bejarano, del jamón del Fernando, creo que se llama, o se llamaba así, uno en la Avenida Campoamor… De las croquetas del Mato, de…

Él, con los más de 20 años de diferencia que tenemos, me hablaba del Bolero, de otros que seguían existiendo y de los que ya no, pero que conocía por testimonios, por otras batallitas…

Y en esa charla con un estudiante de ahora, este estudiante de entonces, llegó a la conclusión del título, que Salamanca tiene mucho de parque temático…

Ah, y el Savor, y el Scherzo, y el Bécquer, y el…

Ah, la memoria…

https://www.youtube.com/watch?v=vuE-u1dI8tU (de la época, de Celtas Cortos, de Nos vemos en los bares)

@ignacio_martins

www.ignaciomartin.com

https://www.facebook.com/ignaciomartinescritor