Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Begin the beguine

Pues eso, que después de este Mundial tan memorable, tan histórico, tan hiperbólico, toca recordar a Cole Porter… Bueno, y a Garci, y volver a empezar…

Brasil 2014 será inolvidable porque la mayoría de los equipos quisieron, con mayor o menor fortuna, transitar el camino que España inició en 2010… Y los que no lo hicieron, como la propia España, acabaron mal… Claro, nada como el Mineirazo, o Novo Maracanazo… ¿A quién se le ocurre salir a jugar medio a la alemana… contra una Alemania hispanoabrasileñada que no dejaba un ápice de ser alemana? Una Alemania que, ganando por 7 a Brasil, seguía atacando, pero no para humillar, es un homenaje al deporte… Y no es contradictorio…

Como no lo es el tramposo de Robben, qué mal que nos lo hizo pasar el primer día… Y a mí, como mexicano, otra vez en octavos…

Ahí también hubo una cierta justicia: además de que Robben ya tiene en forma de piñata su penalti que no era, o sea, su piscinazo –clavado, aquí, mexicanismo de hoy; véanlo en http://www.aztecanoticias.com.mx/notas/estados/196047/elaboran-pinata--noerapenal-de-robben-en-tamaulipas, siempre he creído que el “negatifo” deVan Gaal es holandés, pero no es Holanda. Y como no dejaba de haber una cierta traición al origen en esa Holanda tan controladora, tan argentina… Pasó lo mismo que en la otra semifinal, aunque con menos épica…

Pero bueno, se fueron para casa después de darle una nueva paliza a Brasil... Pobres anfitriones...

Y llegó el domingo: la final, que me pilló de vacaciones, en Acapulco –no es por dar envidia, puritita contextualización periodística. El Alemania-Argentina –bueno, el #ARG-#GER, en moderno es ya la más final de las finales, superando a Brasil-Italia. Habían ganado una cada uno y los finalistas llegaban, ellos sí con su esencia intacta… Pero con agregados… Argentina, canchera y defensiva, con un jugador único, como en el 86… Alemania, con una maquinaria única, un ataque implacable pero también lo que algunos han llamado “tiki taken”; yo le digo “Jogen boniten” –según mi traductor en línea, sería Ich spiele schön, pero me permito la licencia, que estoy de vacaciones (eso sí ya fue para dar envidia)–.

Buena final, ¿no? La maquinaria la pusieron los argentinos y el toque, que habían inventado ellos, y los brasileños, resultó ser cosa de unos alemanes a los que coronó un bajito, como hace cuatro años a nosotros.

El otro bajito, Messi, se llevó un regalo que, la verdad, si acaso, lo festejó Maradona, y eso porque piensa que, al menos por un buen rato, seguirá siendo D10S.

¿Qué nos queda? Esperar al próximo, confiar en que en España no se vuelva a la calentura y se siga con un estilo que, tarde o temprano, nos volverá a poner ahí… Y en mi otra orilla, aquí en México, igual, confianza y paciencia en el “Piojo”, al que sigo viendo como una buena versión autóctona de nuestro inexportable e inolvidable Luis…

 

@ignacio_martins

 

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