Sábado, 16 de diciembre de 2017

Sentimientos y decoraciones en Semana Santa

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Hace ya muchos años que estamos en el mundo de la decoración floral. Hace muchos años, allá por 1980, un gran amigo, Rufino Román Pacheco, me inyectó la bacteria del amor por el mundo de la floristería, la decoración y todo lo que ello conlleva. En aquel tiempo combinaba mis estudios, con el trabajo en Viveros Román, al lado del cementerio San Carlos, donde hoy está un gran superficie comercial. Eran horas de risas, donde el planteamiento de trabajo era absolutamente un disfrute, allí y entonces aprendí que todo aquello que me propusiese en la vida debería ser desde un objetivo de convencimiento y disfrute del mismo.

Durante estos años comenzó, la tarea de vestir muchos de los pasos de Semana Santa que paseaban sus excelsas figuras por las calles de nuestra ciudad, aclamadas por fieles orgullosos y enardecidos ,ante su representación de fe. En aquellos años, tuvimos la grandísima suerte de contar con apoyos como Julián Alcántara, que nos dejaba libertad para hacer la decoración del paso que el presidía en la Catedral, con Félix que hacia lo propio con el suyo, la Veracruz, a Dominicos ...

 Más tarde, mi independencia, ya como floristería Bedunia, me acerco a dos nuevas cofradías, la primera, recién creada de la mano de Agustín Encinas, y la otra con más rancio abolengo la Hermandad de los Estudiantes.

 Y se comienza a dar un cambio, a la hora de hacer las decoraciones, no en su forma estética, que también,   sino en el momento de vida en el que reunido con los cofrades comenzabas a poner una tras otra las flores que engalanaban el paso.

Y poco a poco, sin faltar ni mucho menos al respeto y a los buenísimos momentos vividos con todas las demás cofradías, nos enganchamos a la Hermandad del Silencio. Llegábamos a las 5 de la mañana para comenzar la tarea y ya nos esperaban, radiantes y bulliciosos los cofrades de la misma. Horas de máximo disfrute personal y decorativo, independencia absoluta en cada diseño elaborado minuciosamente para poder sorprender cada Sábado Santo, lloviese o no.

Siempre finalizado, con un momento de café, aguardiente y churros que ayudaba a digerir el proceso anterior y la espera hasta la salida de las imágenes. 

 Cada flor pinchada en cada paso, es una parte mia y de los míos, de floristería Bedunia. Podrá quedar mejor o peor, pero nunca habrá la duda , de que se puso con el mayor esmero y cariño hacia el trabajo que estábamos realizando.

 Han pasado 26 años, y espero que como mínimo estemos otros 100 más, y cada Viernes Santo se me encoge el estómago y no duermo hasta que llega el momento de poner la primera flor en el paso, da igual si el Cristo, la Virgen o el Libro, en ese momento se suelta cabeza y manos y comienza el proceso de vestido floral, diferente cada año en su estética, exactamente igual en su contenido humano, en las relaciones que allí nos profesamos, y en los sentimientos que inundan desde primera hora de la mañana del Sábado Santo la iglesia de los "Piza".

 Han pasado hermanos mayores, presidentes y secretarios, pero la idea marcada en el origen no se ha perdido y eso es lo que nos ayuda y nos engancha año a año, lo que nos alienta en la superación, y si no lo conseguimos a nivel floral, esperamos conseguirlo a nivel humano, nuestro motor.

 Pero no quiero terminar, sin dar las gracias a las demás hermandades y cofradías en las que hemos puesto todo nuestro cariño y en especial a la Hermandad de los Estudiantes, con la que nos unen lazos sentimentales muy intensos. Gracias, gracias por dejarnos ser como somos, ¡DIFERENTES!