Miércoles, 18 de julio de 2018

¡La vida!  Que a veces es injusta

Siempre buscamos grandes momentos para disfrutar de la vida, pero si os digo la verdad, me estoy dando cuenta de que los pequeños momentos del día a día son los más importantes y son los que te hacen disfrutar realmente de esta aventura que es la vida. Esos momentos que suceden mientras trabajas, mientras vas a buscar a los niños, comes con la familia,  tomas un café con un amigo… echo de menos la tortilla de patatas poco hecha, como tú sabes que me gusta. Esperanza, echo de menos las fotos antiguas en blanco y negro con las que nos sorprendías cada día y con tus anotaciones que me situaban mejor en la época, ¿Qué pasó? ¿Por qué? La vida, que es a menudo brutalmente aleatoria e injusta. Este maldito cáncer que solo nos ha dado un mes y que ha cortado tantas cosas.

Nos dejas después de cuatro años disfrutando juntos cada minuto, cada hora, cada día que compartías con nosotros; sé que pasabas las noches hasta las tantas indagando y aprendiendo para después compartir con nosotros, también interactuando con mi compañero infatigable Juan Carlos. Voy a echar de menos esas celebraciones que surgían un día cualquiera, a cualquier hora en la oficina porque si, sin motivo, sin planearlas. Espero no echar de menos la visita de tu marido todos los meses, pues ésta sigue siendo su casa igual que fue tuya. Me siento orgulloso de haber disfrutado cada mes de tu página, de haber sido parte de tus ilusiones.

Cuánto tenemos que agradecer a cada columnista que aporta su granito de arena a este modesto medio, SALAMANCArtv AL DIA. Son personas que quieren compartir, que tienen que contarnos algo, que nos enseñan y nos hacen reflexionar. Son parte de esta casa, aportándonos sus fotografías, sus escritos, sus dibujos o creatividades, en general personas sumando conocimiento.

Esperanza, el otro día quería decirte una frase que leí del Principito y que me recordó a ti: Las semillas son invisibles. Duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le ocurre despertarse”,  pues cuando se despiertan nos sorprenden ya que no imaginábamos lo grandes que podían llegar a ser.  Esperanza, aunque sabemos que la vida es frágil e impredecible no esperamos nunca que alguien nos falte tan de repente, sin tiempo para asimilarlo, sin tiempo para despedirnos.También sabemos que nuestra vida es preciosa y yo me quedo con todos esos ratos que nos has dado, que hemos compartido juntos. Sé que se habrán quedado muchas cosas en el camino, seguro, muchos sueños sin cumplir, pero eso ahora importa algo menos que antes. Lo que realmente tiene importancia ahora es tu recuerdo, la fortuna de haberte tenido cerca y la suerte de haberte conocido. Lo que sí puedo asegurar es que la muerte no acaba con las vivencias ni con los ratos compartidos, ni con las alegrías vividas. La vida también es eso y tú sabías mucho al respecto. Formas parte de nuestras vidas y eso no cambia ni desaparece. No fue una batalla, fue simplemente la vida que ocasionalmente es injusta y eso es lo que simplemente pasa a veces.

Esperanza, te echo de menos, pero estoy seguro de que tú, tu esencia, está en algún sitio agradable, el que mereces, pero también estoy seguro de que de alguna forma vas a seguir cerca de nosotros y nosotros de ti.