Miércoles, 18 de julio de 2018

La homofobia en el mundo de hoy en día

Raluca Cosmina

Activista por los Derechos Humanos

Hace ya un año desde que el presidente de Chechenia afirmada que los homosexuales “son demonios, no personas”. Hace ya un año desde la campaña llevada a cabo por la policía chechena, que secuestró y detuvo a más de un centenar de personas cuyo único “delito” fue la sospecha de que eran gays. Pero Chechenia no es el único Estado que encarcela a personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales. Estas personas sufren torturas de diferentes tipos para obtener una confesión de “desviación”, además de intentar “curarlos” de dicha desviación.

Por ejemplo, en Turquía no cesan las persecuciones contra el colectivo LGTBI desde hace varios años. Además, cuenta con una prohibición general de los actos LGTBI en la ciudad de Ankara. Los derechos a la libertad de expresión de este colectivo son mermados cada día por las autoridades turcas. Arzerbaiyán es otro país donde la libertad de expresión no existe. En el mes de septiembre del año 2017 fueron detenidas 83 personas bajo la denuncia de que las personas LGTBI no “respetaban a quienes les rodeaban”.

Este año varios países como Líbano obligaron la cancelación de los actos del orgullo de Beirut mediante la detención de Hadi Damien. Las autoridades libanesas fueron las encargadas por parte del Estado de cancelar estos eventos. Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán introdujeron leyes para acabar con los derechos del colectivo LGTBI. A pesar de que ya existían estas leyes anteriormente, a finales de 2017 se afianzaron más todavía, adoptando una variación de la ley rusa del 2016.

 “Los y las activistas LGBTI llevan mucho tiempo sufriendo discriminación, incluso entre otros grupos de derechos humanos. Ahora el alcance de la influencia rusa y de sus medios de comunicación han desempeñado un importante papel a la hora de deteriorar aún más la situación de los grupos LGBTI en la región. Su ataque en toda regla contra los derechos de las personas LGBTI ha envalentonado a otros gobiernos para poner en práctica políticas igualmente represivas y ha exacerbado las actitudes públicas negativas en estos países, incluso entre los grupos de derechos humanos ‘generales’”, ha manifestado Denis Krivosheev, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

Hay un total de 72 países que penalizan de forma explícita las relaciones sexuales entre adultos del mismo sexo. La gran mayoría de estos países castigan estos actos con penas de cárcel. En 13 países estos actos pueden llegar a suponer la pena de muerte. Sin embargo, países como Rusia o Arzerbaiyán no tienen estas leyes, pero eso no es un impedimento para hacer uso de otras leyes a la hora de perseguir a este colectivo de personas. En Arzerbaiyán las personas que fueron declaradas culpables lo fueron sobre la base de “resistencia a órdenes legítimas de la policía”.

Como vemos, no basta con una despenalización explícita para garantizar la protección de las personas del colectivo LGTBI, ya que siempre se acaba encontrando otra vía por la que acosar y perseguir a estas personas. Tenemos que luchar cada día para acabar con esta discriminación ya que va en contra de los derechos humanos.

Amnistía Internacional es una de las organizaciones que trabaja desde 1991 por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), que en muchas partes del mundo no son respetados. En el año 2017 más de 650.000 personas de diferentes partes del mundo se unieron a Amnistía Internacional para luchar contra las detenciones que se estaban produciendo en Chechenia. Se firmaron peticiones, hubo protestas ante embajadas y se unieron para poner fin a esta discriminación. No podemos dejar que esto siga sucediendo en un mundo tan avanzando para algunas cosas y tan atrasado para otras. Tenemos que seguir defendiendo estos derechos para poder acabar con esta terrible represión.