Miércoles, 18 de julio de 2018

La hermosa sombra de Hermoso

En mis trabajos periodísticos de los últimos diez años en que he tenido colaboraciones puntuales en distintos medios en la feria taurina de Salamanca, he ironizado, de forma más o menos sarcástica, sobre la ausencia continuada, abono tras abono, de uno de los rejoneadores más espectacularmente exitosos de los últimos veinte años: Diego Ventura. Diego aúna un apabullante sentido del espectáculo a caballo, una entrega comunicativa de resorte con los públicos con un cabal dominio de la pureza y el riesgo en las suertes esenciales del rejoneo. Todo ello diseñado y dibujado con cuadras de lujo.

 Y si esto es así, si Diego Ventura ha salido 16 veces por la puerta grande de las Ventas y diez por la del príncipe de Sevilla, si logró hace escasos días algo que nadie ha hecho en la primera plaza del mundo como es cortar un rabo, hecho histórico. Si es un rejoneador imprescindible en cualquier plaza importante, entonces ¿porque es inédito aún en santuarios taurinos como Pamplona, y no lo contratan desde hace años en Bilbao, Logroño, Zaragoza o Salamanca?.

 ¿Misterio? Yo, como decía al principio, llevo años reivindicándolo  en Salamanca. Y no porque sea un experto en rejoneo, que lo justo, sino por su significancia artística, máxime cuando en las corroblas  periodísticas previas a la feria con la empresa (antes se hacían, no sé ahora), la empresa sostenía que a Salamanca venía siempre lo mejor. No era así, siempre faltaba Diego Ventura.

 Son las leyes no escritas de los manejos en las cocinas empresariales taurinas. No sé cuál es el origen de la animadversión, pero entre Hermoso de Mendoza (indiscutible líder de los últimos veinte años del rejoneo) y Diego Ventura, debe haber una brecha honda de enemistad personal. Y el de Estella, con su poder en las taquillas y, por ende, en los carteles, ha vetado de forma sistemática al sevillano en las plazas importantes donde ha podido, es decir en las plazas, en las que Chopera, su apoderado, tiene influencia. El norte, especialmente. De otra manera, no se entiende, aplicando la lógica, que Diego Ventura esté aún inédito en Pamplona, Bilbao, Logroño, Salamanca justo plazas gestionadas por los Chopera, privando así a los aficionados, de ver a juntas, y en competencia, a estas dos grandes figuras del rejoneo actual.

 Una interesante entrevista publicada hoy en La Gaceta por M.H. con Ventura, acerca este asunto a los lectores. Pero el rejoneador, diplomáticamente, no entra en el fondo de la cuestión. Lleva años hablando con los hechos. Y cortar un rabo en Madrid es cosa grande. La pregunta es: ¿seguiremos sin verlo en Salamanca?. Me temo que sí.

 La historia de la tauromaquia explica que cuando una figura del toreo lo es de verdad, y otro pretende discutirle el cetro, el primero le reta con audacia, soberbia, y seguro de sus armas, para responder con arrojo y valentía al desafío.

 Pero esas cosas son ya “retales amarillos”, que diría Sabina. Tristemente.