Miércoles, 18 de julio de 2018

Otra vez a la cola…

Esta semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha dado a conocer los datos de nacimientos y defunciones de 2017, esto es, del crecimiento vegetativo. Y como ya empieza a ser tradición, Salamanca vuelve a estar en los últimos puestos, con una evolución que no lleva precisamente al optimismo.

Y es que, las defunciones duplican ya a los nacimientos en la provincia, en la que se registraron el año pasado 2.025 nacimientos por 4.026 muertes. Esto convierte a Salamanca en la quinta provincia española con menor tasa bruta de natalidad (apenas un 6’05‰), situándose solamente por detrás de las otras dos provincias de la Región Leonesa (Zamora y León), así como de dos provincias limítrofes con éstas (Orense y Asturias).

En este sentido, parece interesante sacar a colación a la propia Región Leonesa, ya que se ha convertido en un auténtico ‘agujero negro’ en los indicadores de materia socioeconómica, situándose a la cola de ellos siempre en las últimas décadas, empeorando paulatinamente su situación. Esto, de hecho, estaría teniendo como daño colateral que casi todas las provincias que la rodean posean a su vez los peores datos evolutivos de sus respectivas regiones (Orense y Lugo respecto a Galicia, Ávila frente a Castilla, y Cáceres respecto a Extremadura).

Obviamente, la evolución del crecimiento vegetativo no se ha salido de la pauta habitual de los últimos años, siguiendo el mismo camino. Así, si cruzamos el saldo de crecimiento vegetativo de la Región Leonesa (-7.562) por su población, el índice se sitúa en un -7’72‰, claramente el peor dato de todas las regiones españolas, poseyendo también de forma separada los peores datos los de la tasa de nacimientos (5’68‰) y la de fallecimientos (13’40‰).

Estos lamentables datos no son casuales, y responden al hecho de que la región que más se ha despoblado de España en periodo autonómico ha sido la Región Leonesa, de una forma bastante clara además. Este hecho se enlazaría a la emigración masiva por falta de expectativas laborales de los jóvenes de Salamanca, Zamora y León, que mayoritariamente han tenido y tienen que seguir emigrando a otros territorios (la marcha de jóvenes en edad de trabajar conllevaría que posteriormente acabasen formando su familia en aquellos lugares en los que han emigrado).

Por otro lado, si comparamos la población que tenía la Región Leonesa el 1 de enero de 1983 (el último censo antes de crearse la comunidad de Castilla y León) con los datos del padrón de 1 de enero de 2018, el resultado es que Salamanca, Zamora y León han perdido en conjunto 150.000 habitantes desde su unión con Castilla (que para el caso de Salamanca se concretarían en más de 34.000 habitantes perdidos en este periodo).

Esto supone que el peor dato en evolución demográfica en periodo autonómico en España de una región es precisamente el del País Leonés, bien sea tomando los datos en términos absolutos o porcentuales.

Y es que, la despoblación sufrida por las tres provincias leonesas ha sido de tal magnitud en periodo autonómico, que ha tenido como consecuencia que el antiguo Reino de León se haya convertido en la única región de España que posee menos habitantes que en 1900, habiendo perdido población en este lapso temporal (1900-2018) en el que España en conjunto ganó más de 28 millones de habitantes.

Ahora, los datos de crecimiento vegetativo vuelven a mostrar la penosa deriva suicida que llevan Salamanca y el resto de la Región Leonesa. Suma y sigue hasta que no quede nadie por estos lares.