Miércoles, 18 de julio de 2018

Semana de despedidas

Sin duda, esta ha sido posiblemente una de las semanas más peculiares de la historia reciente española. Y es que, difícilmente volverá a coincidir la dimisión de un ministro con el despido del seleccionador nacional de fútbol (especialmente en las circunstancias que han rodeado ambos casos) ni con la resolución de que un cuñado del rey tenga que ingresar en prisión.

Respecto al efímero Màxim Huerta, que ha pasado a convertirse en el ministro más breve de nuestra democracia, con apenas una semana de duración, los hechos que han causado su caída se remontan a hace una década, cuando cometió irregularidades en sus declaraciones de la renta, al tributar por una sociedad creada por él mismo lo que tenía que haber tributado personalmente, hecho que le había conllevado un ahorro de 218.322 euros de impuestos en los ejercicios de 2006, 2007 y 2008 (precisamente cuando trabajaba en el programa de Ana Rosa Quintana).

Pero como Huerta no estaba de acuerdo con Hacienda sobre el asunto, decidió ir a juicio, lo que le valió que la justicia diese la razón a Hacienda en sentencia de mayo de 2017, condenando al ya exministro a pagar al fisco 366.000 euros por dichas irregularidades, al estimar que no se podía apreciar “buena fe” en su actuación.

Lo más llamativo de su caso, es que no hayan salido a la luz hasta ahora estos hechos, lo que pone de relieve que, cuando se tocan ciertas cotas de poder, se agudiza el ingenio de los medios para buscar ‘muertos en el armario’ a quienes detentan ciertas responsabilidades.

Y es que, esto mismo, lo ha podido comprobar también esta semana el ministro de agricultura, Luis Planas, de quien ha salido a la luz que está siendo investigado por su inacción ante los casos de robo de agua en Doñana (en su época de consejero de la Junta de Andalucía). En su caso, aunque la fiscalía ha indicado que no parece haber indicios suficientes como para llevarlo a juicio, sin duda quedará ‘marcado’ por la sospecha.

Ya fuera de la política, el otro personaje de la semana ha sido Julen Lopetegui, que hasta esta semana era entrenador de la selección española de fútbol, y que apenas dos días antes del inicio del Mundial fue destituido de su cargo por hacerse público su fichaje por el Real Madrid para la próxima temporada.

El comunicado oficial del club madridista, sin duda, cayó como una bomba dentro de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), quizá sorprendidos porque hace apenas un mes habían firmado con Lopetegui su renovación como entrenador al frente de la selección más allá del presente Mundial.

Ciertamente, el ‘marrón’ de la RFEF era más que curioso, y su decisión iba a ser polémica hiciese lo que hiciese. En este sentido, tras anunciarse el destino madridista de Lopetegui, ya habían comenzado los rumores en prensa de que, por este motivo, iba a buscar dar más minutos a los jugadores madridistas de la selección en detrimento de los barcelonistas (las dos Españas, pero en versión futbolera), a la par que se señalaba que, si Rubiales (presidente de la RFEF) no lo destituía sería una señal de debilidad.

Así que, finalmente, Rubiales se tomó muy en serio a quienes cuestionaban su autoridad y decidió mandar a casa a Lopetegui, casi a la par que Pedro Sánchez se reunía con Huerta para plantearle la dicotomía de “o dimites o te echo”.

Y entretanto, la justicia le ha señalado esta semana al cuñado del rey, Iñaki Urdangarín, que tiene que entrar en prisión el lunes 18 a más tardar, si bien parece que este asunto ha pasado bastante percibido mediáticamente entre tantas despedidas, ya sea en base de dimisión o de destitución. Y es que parece que, al final, Urdangarín no se ha resistido a esta semana de despedidas, y dirá temporalmente adiós a Ginebra y a su tiempo en libertad. Curiosa semana, sin duda.