Lunes, 18 de junio de 2018

Cartas de los lectores

¿Transporte Seguro?

“La gente comienza a acumularse en la parada a la espera de que aparezca algún bus, por lo que tocará empujarse y quizá pelearse para subir en el que aparezca”
Imagen de Marielys Chávez

Media hora esperando transporte público. Comenzamos a pensar en lo incómodo y lo desesperante de estar bajo el sol esperando para poder trasladarte de un lugar a otro. En un país que es famoso por su inseguridad, robos, secuestros y demás, debes considerar subirte a un vehículo que no cuenta con el casco que identifica que pertenece a una línea de transporte legal. Alguien sin identificación es quien puede trasladarte. Habría que confiar ciegamente en que no te pasará nada malo. La gente comienza a acumularse en la parada a la espera de que aparezca algún bus, por lo que tocará empujarse y quizá pelearse para subir en el que aparezca.

Una hora esperando sin que haya nada más que personas acumuladas en el mismo lugar. Comienzas a considerar el transporte estilo cubano que hoy en día a comenzado a aparecer. ¿Es seguro subir en uno de esos camiones? Luego de las recientes noticias en que se han volcado causando muertos y heridos en algunas ciudades es algo que debe considerarse muy bien, pero, ¿y si no llega ningún bus? Los camiones no se encontraban en condiciones para trasladar personas, pero debieron confiar en ellos los que necesitaban regresar a su hogar o llegar a su lugar de trabajo. Algunos no llegaron a ningún lugar.

Realmente pensar en el mal estado de un camión es algo fuera de lugar, la escasez de repuestos o altos costos, el alto costo del aceite y los cauchos, entre otras cosas,  han hecho que todos los vehículos de las líneas de transporte legales se conviertan en una bomba de tiempo. Es mejor no mirar los cauchos de ningún bus antes de subir a él. Y si hablamos de seguridad en general, no sabes si puedan subirse delincuentes para terminar de arruinarte el día, siendo optimistas, ya que además de eso podrían terminar con tu vida si les place.

Una hora y treinta minutos. Se hacer uno de los buses socialistas, a los cuales sólo tienen acceso los fanáticos del gobierno y demás, los que tengan un carnet o tarjeta. Un beneficio para pocos, ya que desde hace unos meses atrás, los que no tenemos ese nuevo instrumento de identidad, dejamos de ser venezolanos. Ni siquiera en este transporte se puede estar seguro. Tanto la delincuencia como el mal estado de los mismos (no hay política de reparación de los mismos, los abandonan en “cementerios” que ya se están haciendo comunes en todo el país), los hace igual de riesgosos que el resto. Prácticamente hay que dejar todo al azar.

Casi dos horas… Pasa el tiempo y consideras la opción de “ir a pie”. Pero las condiciones tampoco mejoran en ese sentido. Caminar por sitios no frecuentados, caminar a orillas de una carretera casi desierta, te hace presa de la delincuencia, en su mayoría motorizados y armados por el mismo gobierno. Además de todo el tiempo que necesitas para poder moverte de un sitio a otro. Un bus aparece, tratas de no mirar los cauchos antes de subir, te percatas de que están completamente lisos y cualquier cosa podría hacerlos estallar… tratas de obviar ese ruido extraño que hizo al arrancar. Sólo queda santiguarse y tratar de callar los pensamientos, mientras te alegras de no tener que haber tomado otra opción de transporte menos “segura”.