Lunes, 18 de junio de 2018

Manipulación de la televisión pública

Profesor de Derecho Penal de la Usal

Es cierto que desde que se pusieron en funcionamiento los medios de comunicación públicos en España: Radio Nacional, primero y después Televisión Española, los distintos gobiernos, ya en democracia, han intentado censurar y manipular la información por esa clásica y, parafraseando a Lorenzo Milá, troglodítica idea de que quién controla la información tiene ventajas en las diferentes confrontaciones electorales. Esto se acrecienta en España, porque sociológicamente los españoles de una determinada edad, -los mayores de 40 años y, sobre todo, los jubilados y pensionistas-, ven,  mayoritariamente, televisión española. Recuerdo un colega (actualmente jubilado) que hace unos años comentaba: “Yo, con Franco, Felipe González, Aznar o Zapatero, siempre veo los telediarios de televisión española”. Esta es una realidad innegable, de la que tratan de aprovecharse siempre los gobiernos de turno.

Ahora bien, esto comenzó a cambiar con la Ley de RTVE aprobada por el gobierno Zapatero, en 2006, que favorecía el consenso, porque era necesaria una mayoría de dos tercios del Congreso para la elección del presidente del Ente Público. Desde la aprobación de esa Ley y hasta 2012, televisión española gozaba de una mayor imparcialidad, objetividad y pluralismo. Pero, por desgracia, y debido a un decreto aprobado ya por el gobierno del PP, en 2012, se posibilitó que si en primera votación para la elección del presidente del Ente Público no había consenso de los grupos políticos para aunar los dos tercios de la Cámara, se pudiera elegir en segunda votación por mayoría absoluta, lo que permitió que el PP (con mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados en la legislatura 2011-2015) eligiera al presidente sin necesidad de consenso, regresando, con más fuerza aún, la censura de la información y los contenidos de programación emitidos por televisión española. El peregrino y mendaz argumento esgrimido por la vicepresidente del gobierno, Sáenz de Santamaría, fue justificado por “la situación de bloqueo que sufre RTVE”(….). SIN COMENTARIOS.

Actualmente es tal la gravedad del asunto que los representantes del Consejo de Informativos de RTVE, apoyados por los grupos políticos de la oposición, han llevado ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo más de 500 casos de manipulación informativa, pisoteando el derecho de los ciudadanos a una información veraz y objetiva y a la libertad de prensa, yendo en contra, también, de las Directivas de la Unión Europea al respecto. Estas denuncias sobre malas prácticas realizadas por los propios trabajadores del Ente Público han motivado que el Parlamento Europeo pida explicaciones al gobierno español sobre el asunto y ha aceptado la investigación sobre la censura y falta de pluralismo en los telediarios.

Estos profesionales han aportado pruebas evidentes de la manipulación, falta de objetividad, transparencia y censura en los informativos. Ejemplos como la no retransmisión en directo de la declaración de M. Rajoy como testigo ante la Audiencia Nacional (en 2017) por la trama Gürtel que afecta nuclearmente al PP, la minimización de los pitos a M. Rajoy hace unos días en Alicante por parte de unos jubilados que se estaban manifestando contra la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones (cuando si a quién se pita es a dirigentes de otras formaciones políticas –Manuela Carmena, por ejemplo, cuando asiste a las celebraciones del 12 de octubre-, la pitada la sacan con toda su intensidad), ocultando, además, las desafortunadas declaraciones de la Secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro quién recriminó la actitud de los manifestantes, diciendo: “dan ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles os jodéis” o la falta de cobertura, censura y desequilibrio extremo en el tratamiento dado a la huelga feminista del 8 de marzo, son la prueba más evidente de trato de favor hacia el gobierno de M. Rajoy y marginalidad informativa escandalosa en relación al resto de partidos políticos. Los porcentajes resultan bochornosos. Así, al gobierno de M. Rajoy y al PP los telediarios de TVE le dedican el 75 %, a Ciudadanos el 9% y a PSOE y Podemos un 8 % a cada uno.

Ahora bien, parte de esa culpa de que no se resuelva la censura, falta de pluralismo y ausencia de objetividad en los informativos de la televisión pública la tiene Ciudadanos que, lejos de utilizar sus votos en el Congreso para paralizar políticas regresivas y autoritarias del PP, los utilizan para apoyarlas. Su líder, Albert Rivera, hace tiempo que se ha quitado la careta y ya hemos comprobado que en asuntos de política general un día piensa y vota en un sentido y otro día en sentido contrario, poniendo de manifiesto la máxima de Marx, de Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”.