Viernes, 25 de mayo de 2018

En el país Vasco

Bermeo y la isla de Ízaro

Desde mi amada Salamanca me llegan los recuerdos del País Vasco, y me llegan cuando paseando por las calles salmantinas veo la estatua dedicada al que fuera rector de nuestra Universidad, Don Miguel de Unamuno, nacido en Bilbao, el 29 de septiembre de 1864, muere en Salamanca, el 31 de diciembre de 1936, uno delos escritores más destacados de la generación del 98.

Él también amaba Salamanca:
Alto soto de torres que al ponerse
tras las encinas que el celaje esmaltan
dora a los rayos de su lumbre el padre
Sol de Castilla;
bosque de piedras que arrancó la historia
a las entrañas de la tierra madre,
remanso de quietud, yo te bendigo,
¡mi Salamanca!

 

Quizá al leerlo yo entienda que también amo al País Vasco, a sus gentes a sus tradiciones de las que se ocupan y preocupan, a su cultura llena de sabiduría y buen hacer, he tenido la suerte de conocer a grandes pintores, con alguno de ellos he pintado y mucho he aprendido, pero de manera especial quiero reconocer su amistad por siempre, ya que cuando te haces amigo, es para siempre.

Alguno de estos pintores a los que admiro son Antonio Aldama, (a la derecha en foto, el mejor pintor de rías), Matías Alonso Andrés, (excelente acuarelista y dibujante del Guerrero del Antifaz) Amadeo Duque, Galdona, Laspiur, etc.

Muchas son las veces que he visitado esa hermosa tierra, siempre acompañado de mis amigos vascos, conociendo todas sus provincias y Navarra.

Mucho me he reído con ese fino y sano humor fanfarrón, aún recuerdo entrar en una librería a comprar un mapa para visitar unas cuevas y decirle a la dependienta “No tendrá un mapamundi de Bilbao” y así continuamente.

Recuerdo después de una boda nos para la Ertzainza y manda soplar para comprobar el grado de alcohol al amigo que conducía y yo les digo, “que venimos de una boda”, contestando, “sí, pero tiene que soplar”, el resultado no podía ser peor y nos dice el ertzaina, “entiendo que a una boda no se va para beber agua, pero salgan siempre pasadas unas horas, no les vamos a multar, pero se bajan del coche y se pasean durante dos o tres horas y marchan”, a lo que mi amigo conductor les dice, “¿y qué voy a hacer yo aquí si no hay ni un puto bar?”.

No hay ni un solo momento en el que no te rías, ni siquiera en las comidas, que por cierto, es el lugar de España donde mejor he comido, aunque he de decir que tenemos el país donde mejor se come del mundo.

Euskadi es un lugar a visitar, y con los cinco sentidos, de manera sosegada, tanto en el interior como en la costa, donde podemos ver y disfrutar de unos puertos pesqueros increíbles, llenos de actividad, de movimiento, de color.

Son muchas las cosas que me gustan de ese pueblo, con gentes muy concienciadas y exquisitamente honestas.

 

                                                  Andrés Barés Calama

  • Descarga de pescado: óleo de Andrés Barés