Viernes, 25 de mayo de 2018

Puritito glamour

Mi cuñada me tiene cogida la medida, por eso se acerca con un móvil en la mano a mostrarme, toda perversa, el último vídeo de Jenifer López… sin sonido. Imágenes bellísimas, ambientación propia de Juego de Tronos, un vestuario riquísimo… hasta que escucho la música, plana, machacona y la letra. No, la letra no. Y no porque se trate de una declaración de amor al bate de su novio, jugador de beisbol que la debe tener muy contenta y satisfecha sexualmente. No, después de Shakira ya estamos acostumbrados a los desmanes del encoñamiento, no, lo que me aterra es el estribillo de una vulgaridad hiriente ¿Y el anillo pá cuándo?

Si no lo he entendido mal, el hombre en la canción aparte de ser una bomba sexual, es compañero, amigo… vaya, una joya, pero no, la joya tiene que ser el anillito ese, “la roca” que demanda la mujer no sé si con ganas de compromiso o de joya en forma de grillete. Uno esperaría más de una superestrella con miles de visitas en cualquiera de sus manifestaciones, pero ahí lo tenemos, la mujer babeante por el anillo de marras que le tiene que poner el príncipe azul. Si no fuera porque estoy delante de mi propio teclado, vomitaría.

Los modelos del patriarcado son sutiles, están enraizados, y lo que es peor, las mujeres, aparentemente las más independientes, exitosas, bárbaras, los perpetúan. Esa es la verdadera tragedia, el hecho de que no podemos erradicarlo de los hombres si lo mantenemos nosotras.

Mujeres que son modelo, mujeres a las que se sigue en masa, mujeres aparentemente liberadas babeando en cueros para que un macho les ponga el anillo cuál princesa de cuento absolutamente convencional, típica de los años 50 norteamericanos, sí mi amor, cuándo y cómo quieras y vamos a hacer la lista de bodas donde amontonar los trastos de una casa, la casa donde serás la reina de la cocina, de la taza del váter y del café frío de las mañanas. Mujeres que se dejan leer los mensajes del móvil, mujeres que esperan que les regalen flores y no se las compran aunque les sobre el dinero, ese dinero que, en el caso de Jenifer, se lo ha ganado solita.

Mi cuñada tiene ese punto adorable de travesura. Y me tiene bien tomada la medida. Mis cuñadas, mis amigas, mis mujeres todas trabajan y si quieren un anillo, se lo compran. A mí me encanta que me regalen flores, pero si me apetecen, yo me las traigo, como me compro lo que quiero sin esperar a que nadie, y menos mi pareja, tenga la obligación de proporcionármelo. Vaya mensaje absolutamente obsoleto desprende esta cancioncilla que seguramente oiremos durante días, machaconamente radiada por esas emisoras que no reparan en la calidad de la música, sino en el cheque de la empresa discográfica. Un video en you tube que se hará viral porque verdaderamente, es hermoso, de una hermosura que se vuelve absurda cuando uno repara en el anticlímax del estribillo. Tengo ganas de que vuelva mi chico de la dura jornada de trabajo y plantarme frente a él disfrazada de reina tirana para preguntarle, toda sexy, glamourosa y tremenda: ¿Y el anillo pá cuándo? Seguro que le da una hernia de tanto reírse.

Charo Alonso

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez