Domingo, 27 de mayo de 2018

La importancia de vivir alegres

 

Robert Louis Stevenson (1850-1894) que fue un novelista, ensayista y poeta escocés instaba en la misma línea que Williamson afirmando “descubre dónde reside la alegría y dale una voz más allá del canto, ya que perdiendo la alegría se pierde todo

La "alegría de vivir", o "joie de vivre" en francés, es una expresión que se refiere a una cualidad que simplemente sale a relucir en algunas personas. Es la capacidad de amar la vida al máximo y de reflejar esta emoción en nuestras acciones. Lamentablemente, muchas veces nuestras actividades diarias nos pueden sumergir en un mar de lamentos y quejas que lo único que nos permite ver es el lado más desagradable de las cosas. De esta manera, enterramos nuestra alegría bajo una montaña de deberes, preocupaciones y desgracias ocasionales. Recuperar este amor y entusiasmo por las cosas simples de la vida, algo tan sencillo cuando éramos niños, es esencial para sentirnos bien y realizados con nosotros mismos. No se trata de estar 'feliz', una palabra que se emplea sin tener en cuenta su verdadero significado, únicamente según las circunstancias. Sentir alegría es algo mucho más profundo.

La alegría no es algo que se pueda comprar o proviene de una obsesión por adquirir cosas que aún no poseemos. Desde luego, tampoco la conseguimos aumentando nuestras obligaciones laborales. La alegría de vivir se trata de liberarnos del peso de deseos y redescubrir los placeres simples de la vida, darnos cuenta de las pequeñas cosas que en verdad importan.

 

CUENTO

 

Le Pére

Le Pére es una persona muy triste y de carácter negativo, siempre está pensando en hacer maldades a los demás, molesta a todo el mundo y con el tiempo, se convirtió en una de las personas más odiadas por todas los habitantes del pueblo.

Un día, Le Pére iba por la calle, como de costumbre, gruñendo y hablando mal de todo, cuando sin querer— ¡Plafff!— cae  en medio de una grieta que se había formado a mitad del camino, debido a las fuertes lluvias que el invierno y primavera regalaron. Durante muchas horas Pére se quedó encerrado en el hueco sin poder salir, después de varias horas de conocer la soledad y el dolor, algo dentro de si ve luz, sin saber el motivo, su carácter y humor dan un tremendo cambio— comenzó a sentirse muy feliz y animado— todos los resentimientos hacia sus convecinos desaparecieron.

¿Qué había ocurrido? Ya no decía palabrotas, ni se quejaba…resultaba inaudito para el mismo Le Pére.

¡Sissssss! No digan nada, el joven se cayó en el pozo de la felicidad

Después de muchos esfuerzos, pero sonriente puede salir del hueco.

—¡Que bien me he sentido dentro del hueco!— Es algo maravilloso lo que me invadía, nada resultó triste, jamás me había sentido tan bien y tan lleno de vida. Como es algo muy raro lo que me ha sucedido, llevaré un poco de ésta tierra en la bolsa, para disfrutar de la felicidad siempre que esté deprimido o con el tiempo justo para hacer las tareas.

 Pére se convirtió en una de las personas más alegres de la aldea e incluso contaba chistes graciosos a sus amigos, aquellos que antes el verle venir rehuían su presencia.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y Le Pére era más y más feliz, quiso que todas las personas que estaban a su alrededor conocieran lo que significaba la alegría, no dudó en repartir un poco del secreto de su felicidad—la tierra que guardaba en la mochila—  a medida que de oreja a boca, pasaban la noticia, la casa de Pére se convirtió en un peregrinar,  se hacían larguísimas colas todos los días , con el fin de llevar algo misterioso que Le Pére regalaba..

La cueva de la felicidad, era dónde había caído el jovencillo, estaba habitada como todas las cuevas por duendes, viendo el cambio que se había producido en el chico, comenzaron a sentirse tan satisfechos y complacidos, no dudando en colocar una hermosa flor de irisados colores a la puerta de la oquedad con un letrero muy visible, dónde se podía leer

 “dónde hay alegría y amor, hasta la persona más gruñona puede ser feliz”