Martes, 17 de julio de 2018

Infantilismo en la ¿izquierda?

A menudo, uno se pregunta por qué razones la izquierda está tan de capa caída en este país, y también a menudo, uno encuentra la respuesta en sus propias actuaciones, que desgraciadamente, en ocasiones se acercan a la victimización de algunos agresores y la demonización de las víctimas.

El último episodio lo hemos vivido con el reciente juicio sobre un altercado ocurrido hace cerca de 2 años en la localidad navarra de Alsasua, en la cual dos guardias civiles y sus parejas fueron brutalmente apaleados por un grupo de personas del entorno de la autodenominada 'izquierda abertzale'.

Sin embargo, pese a que los guardias y sus novias precisaron de ser hospitalizados por las múltiples contusiones sufridas, y uno de ellos incluso tuvo que ser operado por habérsele fracturado el tobillo, algunos sectores de la supuesta izquierda de este país, básicamente Podemos e IU, han venido a acogerse poco menos que a la versión 'abertzale' de que todo vino a ser una simple pelea en una discoteca y que todo lo demás vino derivado como consecuencia de un 'montaje policial'.

Ciertamente, resulta inquietante que haya quien justifique que se ha de juzgar como simple rifirrafe de discoteca unas agresiones que se han dado simplemente porque dos personas son guardias civiles, es decir, por el trabajo que desempeñan (aunque, para más inri, en el momento de la agresión no lo estaban desempeñando, ya que se encontraban en su tiempo libre).

Y es que, si bien algunos sectores estiman que la cosa ha de ser valorada como una simple pelea nocturna de fin de semana, personalmente creo que si a alguien se le increpa y agrede en grupo por el colectivo al que pertenece laboralmente, considero que la cosa va mucho más allá y es constitutiva tanto de un delito de odio como de atentado a la autoridad.

Es cierto que, quizá, el delito de terrorismo al que se apunta desde algunos ámbitos, se le quedaría demasiado grande al caso, pero el delito de odio es tan evidente en este caso, que parece increíble que algunos se empeñen en negarlo, defendiendo a los agresores y tratando a las víctimas poco menos que como si fuesen los causantes de toda esta situación.

No señores, la sociedad no puede ni debe permitirse seguir el juego a quien agrede, dejando a las víctimas bajo el mantra del “algo habrán hecho”, que tanto hizo sufrir a muchos antaño en las calles del País Vasco y el norte de Navarra. En este ocasión no debería haber bandos ideológicos, pues no se trata de una discusión política, sino de violencia, en la que hay agresores y víctimas.

Y es que, parece que la supuesta izquierda de este país hay agresiones por odio ante las que prefiere mirar hacia otro lado, o acogerse al relato de los agresores. Y no, eso no debe ser así. Si un grupo de personas comete una agresión grupal hacia otras personas por el simple hecho de que tengan una determinada profesión (o por tener otra raza, ideología, orientación sexual, religión, etc.) solo cabe hablar de delito de odio, que es mucho más grave que la reyerta o pelea de discoteca que nos quieren vender algunos.

Convendría que los que se hacen llamar izquierda de este país se revisasen la vista, y empezasen a ver las cosas en base a los hechos, sin prejuicios ideológicos. Y ya de paso, que se dejen de tantas sandeces y se centren en defender los intereses de los trabajadores buscando el fin de la precariedad laboral, que falta hace. De lo contrario poco avanzaremos, y será la propia sociedad la que les acabará dejando a un lado harto de tantas tonterías e infantilismo.