Martes, 24 de abril de 2018

La opción antártica

   En lo que va de año ha sido repetidamente noticia el interés de la Unión Soviética y los Estados Unidos por la explotación de las riquezas de la Antártida. En nuestro país resurge la construcción naval, como demuestra el acuerdo alcanzado este mes con Arabia Saudí para construir cinco corbetas. ¿Atañen estas cosas a Salamanca? La Universidad de Salamanca cuenta con un Grupo de Geociencias Oceánicas, reconocido como Grupo de excelencia en investigación científica por la Junta de Castilla y León, que ya ha realizado operaciones de prospección y exploración oceánica. Me parece que es buen momento, y un buen estandarte para el octavo centenario, que que partiera de esta universidad una especie de tirón de orejas a la comunidad científica española para aprovechar las actuales circunstancias y subir al tren del desarrollo de la Antártida. En 1983 publiqué en el Diario de Mallorca un artículo en el que proponía prestar atención a aquel continente para paliar las consecuencias de la desindustrialización y el desempleo. Reproduzco aquí algunos párrafos de aquel artículo que escribí, ya digo, hace treinta y cinco años.

"La denominada reconversión industrial supone en términos simples la jubilación de determinadas ramas de la industria por falta de rentabilidad o porque aparentemente han quedado desfasadas en el proceso tecnológico. Por ejemplo, la siderurgia y la construcción naval. Otros países del mundo, más industrializados, iniciaron el proceso de desmantelamiento de altos hornos y de grandes astilleros muchos años antes que nosotros. Por eso, el coste social que han de pagar es menor que el que sufrirá España.

"El planteamiento de la reconversión se nos presenta como inevitablemente unido a la desaparición de importantes instalaciones y de miles de puestos de trabajo, sin que por ahora vislumbremos un recambio verosímil y de envergadura equivalente. Así se lo parece al gobierno y también a la oposición.

"Como yo no soy ministro, puedo permitirme el lujo de ser heterodoxo. Sabemos que la economía no es una ciencia exacta; que el comportamiento de los grupos sociales, de los pueblos o de los individuos puede variar, trastocar de modo sustancial y en poco tiempo cualquier factor de la producción o del consumo; que del clima depende buena parte de la producción de alimentos y energía; que una innovación tecnológica en el campo de la microelectrónica significa el arrinconamiento de aparatos y sistemas que venían pareciendo imprescindibles: que una decisión política modifica en pocos años el panorama económico y financiero de medio mundo; que faltan por explorar y explotar espacios hasta hoy casi inescrutados: el espacio exterior, el fondo de los océanos, grandes regiones amazónicas, la inmensidad de los hielos de la Antártida...

"Creo que son premisas suficientes para que alguien se detenga a pensar si no hay alternativas al desmantelamiento de las industrias siderúrgica y naval. ¿Y por qué no, la Antártida? La Antártida es un continente tan grande como Australia y Europa juntas. Se sabe que atesora en el subsuelo carbón, petróleo, uranio y gas. En la superficie de sus aguas existe una inmensa reserva de krill, un minúsculo camarón rico en proteínas que puede servir para paliar la carencia alimentaria de buena parte de la humanidad. En los próximos lustros ese continente desconocido será objeto de prospecciones, sondeos y explotaciones geológicas, mineralógicas, petrolíferas y marinas.

"¿No es posible que España estudie la adaptación de nuestros sectores en quiebra con miras a participar en tamaña empresa?