Sábado, 21 de abril de 2018

Cartas de los lectores

Lunes de Aguas

Lunes de Aguas en el puente romano sobre el río Tormes en la capital salmantina / FOTO: ALBERTO MARTÍN

Para el que no conozca de qué festividad se trata, un romance que lo explica muy bien.

Escuchen Vuesas Mercedes la historia que se relata que año tras año acontece en tierras de Salamanca.

Sucede al octavo día de la muy Santa Semana.

Nuestro Señor resucita y la Cuaresma es terminada.

Tiempo de recogimiento, de ayuno y de plegarias, tascas, cantinas, tabernas, sus postigos los cerraban, burdeles y mancebías, los faroles apagaban que con la vigilia, la carne, al vulgo le era vedada y los placeres carnales. ¡Echados de las murallas!

Más al llegar esa fecha, tan gozosa y celebrada que hoy nos conmemoramos, llamada Lunes de Aguas, toda aquella algarabía a la villa regresaba del arrabalero exilio que la moral demandaba.

“Padre putas” era el nombre que el cortejo encabezaba; disculpen tal expresión pero es esta la palabra (mi ánimo no es ofender las virtuosas Sotanas) pero es que cruzando el Tormes, alegremente embarcadas, encontrábamos rameras, prostitutas, barraganas, mujeres de vida alegre, seductoras, cortesanas que su oronda mercancía jubilosas la mostraban.

Tras los salmos y los rezos la veda era levantada y así al mando de ese cura de caritativa alma, la muy excelsa capital culta y universitaria, con grande satisfacción, el regreso proclamaba. Lunes risueño y festivo, se bebía, se jugaba, corría el vino a raudales, se comía, se apostaba, que la vida licenciosa a la villa era llegada; terminase la Cuaresma, ¡la vigilia era olvidada!

Con productos de la sierra, inigualables viandas, con chorizo y con jamón y lomo de la matanza, preparabase la típica empanada que con el nombre de hornazo, quedo entonces bautizada.

Hoy varios siglos después del trasiego de las barcas, cuando viejas prohibiciones han sido ya relegadas, en la época de internet y la informática, al llegar octavo día de la muy Santa Semana, continuase celebrando tradición tan ilustrada y en las riberas del Tormes, en las dehesas y campas, en los bosques y praderas de toda la tierra charra, allí juntase las gentes a festejar la jornada y sigue siendo el hornazo el rey de toda quedada.

Disputase la reunión y las sabrosas viandas, conmemorando la fecha que hoy a todos nos hermana y que he querido contarles en la forma de romanza.

Vuesas Mercedes dirán si han sido bien informadas del magno acontecimiento que se celebra en la Plaza, una fecha singular llamada “Lunes de Aguas” que año tras año acontece en tierra de SALAMANCA…