Martes, 24 de abril de 2018

Los que no se rinden

“No te des por vencido ni aún vencido… No te sientas esclavo ni aún esclavo… Tremulo de pavor piensate bravo, y arremete feroz ya mal herido”

AL HILO DE LAS TABLAS

 

LOS QUE NO SE RINDEN

 

Siempre, me han causado una gran admiración las personas capaces de superación ante cualquier adversidad con tintes de gravedad; más aún aquellas que han sufrido amputaciones, sufridas en vida o nacimiento, de alguno o algunos miembros de su cuerpo. Y al mismo tiempo que, estas minusvalías físicas, no sean un obstáculo en el ejercicio de su vida cotidiana, en el desempeño de su trabajo o, por afición que profesionalmente tienen a bien practicar. El encomiable espíritu de lucha, de superación, de tenacidad y sacrificio, que tiene para imponerse a las dificultades y salir airoso de ellas, la verdad, es que a mi, y creo que a ustedes también, les llenaran de admiración y respeto. Todos conocemos a alguien, y vemos como a diario se desenvuelven con una peculiar destreza y capacidad de adaptación, en algunos casos mejor que muchos de nosotros, con todos los órganos vitales en buen estado. (Sin salir de lo que nos ocupa la Fiesta de los toros, lo que me conmueve de Padilla, como antes lo hicieron otros, según el trance); es la ejemplar pelea de estos contra las circunstancias. Vemos ahora en el caso de Padilla, tanto su parte exterior, mostrando su quebranto. Pero viene también a demostrarnos, que la voluntad, el orgullo, la raza, la afición… en efecto mueve montañas. O dicho de otro modo: “Si no te rindes puedes”, y la mayoría de los humanos no se rinde fácilmente, sobre todo para la capacidad de supervivencia, esta escrito en nuestras células, pero otra cosa es el ejercicio de una profesión (torear) donde son necesarios todos los sentidos, además concentrados al máximo.

“¡…No me siento inferior o discapacitado, puedo hacer las mismas cosas que mis compañeros”…! Además todo el mundo tiene una discapacidad, visible o invisible. Todos estamos llenos de boquetes. Vivir y torear como en el caso de Padilla es ir perdiendo cosas, y sucede que a menudo nos fortalecemos, sacamos nuestra férrea voluntad, y, no pocas veces nuestro compromiso con los demás. No le hacen falta a Padilla la compasión, las frases almibaradas, y otras cursilerías mediáticas. Todo ser humano es complejo y contradictorio genéticamente, preparado para crecerse ante la adversidad, para resistir y perseverar desasosegados por una constante insatisfacción, jamás nos creemos llegados a la plenitud. Sin duda que el ánimo, valor, voluntad de compromiso; el no rendirse se refuerza y se aprende a valorar lo que se tiene, porque sabes muy bien lo que te falta. Y, así se va construyendo día a día, tarde a tarde y en este caso de feria en feria un pundonor y una existencia intensa, fuertemente y razonablemente feliz y satisfactoria. Por eso me descubro ante Padilla, y ante aquellos, que no se rinden.-

 

                        Fermín González-  Salamancartvaldia.es.-  blog taurinerías