Viernes, 20 de julio de 2018

302 plazas de médico de familia, ¿pero cuáles?

 

El BOCYL del último martes y 13, el segundo de los tres con que este 2018 obsequia a los supersticiosos, nos deparaba la convocatoria de un concurso-oposición para cubrir en Castilla y León trescientas dos plazas de médico de familia. Es verdad que hay puestos de trabajo difíciles de explicar, o al menos a algunos nos cuesta entender en qué consisten, pero el de médico de familia parece ser comprendido por todos: “Sí, claro, el médico de cabecera, el que mejor te conoce, el que sabe un poco de todo y, más que de nada, sabe de ti…”.

Pero no. De médico de cabecera no fueron las plazas de la anterior oposición, la de 2016, ¡y que ahora se asignan!, y, mucho nos tememos los interesados, tampoco van a serlo en la oposición de 2018. Si vuelven a ser de médico de área nos tendremos que alargar en la explicación para aclarar que sí, que pasamos consultas, pero que en realidad sustituimos al de cabecera cuando falta, si es que no lo sustituye a su vez otro médico de cabecera que en ese tiempo no puede atender a sus propios pacientes… Y continuaremos diciendo que básicamente estamos de guardia bastantes días festivos y en fin de semana, que nos gustaría contar con un cupo propio para poner en práctica lo que hemos aprendido en el período de formación MIR (¡somos tan especialistas como los “ólogos” hospitalarios!), y que si han de existir “comodines” en el sistema sanitario deben ser tratados de manera acorde con lo necesarios que parecen resultar para su sostenimiento. Aunque algunos opinemos que esto es un barniz y que la apuesta decidida debe hacerse por una red sólida de médicos de cabecera, disminuyendo si es preciso el número de consultas pero aumentando su calidad.

Aceptando a regañadientes la propuesta del Sacyl, opositar una vez más sin saber a qué plazas optamos, dónde están y de qué tipo, estamos abonando los 30,80 euros que nos dan derecho a examinarnos. Estudiar en estas condiciones no es motivador. En el horizonte, una plaza quizá peor que la que ocupamos como interinos, la incertidumbre de un largo proceso administrativo, a la espera de un ulterior concurso de traslados… Mientras tanto, médicos de área luchando por poder optar a interinidades de equipo ante una burocracia desesperante, interinos funcionarios lamentando que estas oposiciones les pillan fuera de juego, médicos en edad de jubilación alargando su tiempo de trabajo… Múltiples situaciones, intereses encontrados y un colectivo profesional desunido, sin que los sindicatos parezcan ser de mucha ayuda sino todo lo contrario. ¿Tan difícil es para una administración pública revelar qué puestos de trabajo está ofertando? ¿O mostrar con claridad qué puesto ocupa cada profesional en la lista de cada área de salud para acceder a interinidades? ¿U ofrecer las vacantes en el momento en que se produzcan y no cuando se le antoje a quien sea o convenga a quien fuera? Sólo pedimos trasparencia. Ser justos y serios con quienes andamos comprometidos en una tarea que se supone de interés social.