Lunes, 25 de junio de 2018

Un Guernica en ARCO

Yo no tengo la culpa de que el señor Forges no haya esperado hasta hoy para morirse (piensen que es un humorista) y todo lo que yo pueda decir sobre él no sea de lo más original, porque después de seis días de su fallecimiento, usted ya ha sufrido con su muerte, reconocido su coherencia y disfrutado de su genio con cientos de viñetas que, aunque en algunos casos aludan a hechos que ya están en la intrahistoria, como diría Unamuno, ni han perdido ni perderán jamás un ápice de actualidad: son parte del universo de su fragua, y la fragua de Antonio Fraguas de Pablo, “Forges” por parte de padre y de madre, estaba en una mina de la que él sacaba carbón todos los días desde hacía medio siglo.

No obstante, como pequeño homenaje y reconocimiento a su figura, aparte de las ilustraciones con las que le homenajeo en este artículo -una propia y otra suya-, referiré una anécdota que dice mucho de su humanidad y naturalidad como persona. Forges perteneció durante un tiempo al equipo que formaba el “Debate sobre el Estado de la Nación” en el programa “Protagonistas” de Luis del Olmo, y una de las misiones que le asignó Luis, como director del programa, fue la de dar réplica a otro Luis, el sin par Luis Sánchez Polack, “Tip”, y dado que Forges era de buen humor pero humorista de viñeta, no podía ir por la vida con una máscara, y claro, aquello salió mal y tuvo que ser reemplazado al poco tiempo por partirse de risa en directo con las morcillas que el gran “Tip” improvisaba cada semana.

Era de justicia recordar a Forges en su fallecimiento, al igual que debemos tener presente que también se nos acaba de marchar el gran escultor salmantino, de recorrido universal, Venancio Blanco, pero la vida continúa y si pareciera que con estos luctuosos acaecimientos el arte debería estar inmerso en la tristeza, paradójicamente son hechos irremediables que coinciden en el tiempo con la feria de Arte Contemporáneo, evento que no llega precisamente para colocar las banderas a media asta, pues como arte de vanguardia su razón de ser está en hacerse oír, en calar como un chispazo en los sentidos del espectador. ¡Y bien que este año lo han conseguido!

En comunión con Forges, qué era Forges sino “un provocador”, un maravilloso provocador dilatado en el tiempo, y si hablamos de arte contemporáneo, qué es en muchos casos sino una provocación. Una provocación que se debe conseguir de manera concisa, en muy poco tiempo, pero a buen seguro que, si se consigue, todos los medios de comunicación estarán atentos a dar testimonio de lo más llamativo y las obras conseguirán un rentable “trending topic” gratuito. Les guste a unos o les disguste a otros, en esta ocasión este premio lo ha conseguido por derecho propio el artista Santiago Sierra por su obra “Presos políticos”, aunque el empujoncito se lo haya dado la presunta ingenuidad incompetente de quien mandó retirar la obra de la Exposición.

En cierta ocasión escribimos sobre ARCO y ejercimos nuestro derecho a la libertad de expresión con una historia de dos amigos que se encuentran y cuando uno de ellos iba a pisar una “mierda”, con perdón, el otro le aparta inmediatamente y le reprocha: “¡qué haces, ten más cuidado, no te das cuenta que eso que ibas a pisar puede ser una obra de arte contemporáneo!”.

En ARCO casi todo es provocación y vida. Es vanguardia, y como tal puede ser testimonio de toda una época, solo de un momento o quizá de los días que dure la feria. El deseo de cualquier artista que se presenta es encontrar algo o alguien que avive el fuego de su concepción. (Una buena obra sobre el 1-O hubiera sido parodiar a la chica que se quejaba de un brazo por los golpes de los guardias y el vendaje se lo puso en el otro brazo. Este sería un arte de signo contrapuesto al descartado de la feria, ya que los dos hubieran tenido su espacio y su sentido). Retirar una obra es darle un mayor impacto. Piense, amigo lector, en un escrito en el que usted inserte estas palabras: “no lea el próximo párrafo, puede herir su sensibilidad”. Seguro que este será el párrafo que nadie dejará de leer. Eso exactamente es lo que ha ocurrido con la retirada de la obra del señor Sierra: ¡que todos la hemos querido ver y ha tenido un recorrido mundial!

La política, aunque debe guardar una ética, a veces es una estrategia permanente que se vale del arte y de lo más insospechado. Hoy estarán gozosos quienes han encontrado su “Guernica” en la obra retirada en ARCO. En el independentismo tenemos un continuum de ejemplos. Todos conocemos a Anna Gabriel, la combativa representante de la CUP que se distinguió por el aparente aire agresivo de su peinado, e importa muy poco que usted estuviera o no de acuerdo con sus ideas, pero sí le importa ahora, que se ha cambiado de peinado y parece una ciudadana normal, más bien modosita, ver su nueva imagen. Yo pregunto: ¿quién no ha buscado la fotografía de la señora Gabriel por cualquiera de los medios? Es el arte de la provocación que se da tanto en la placidez como en la agresividad. La semana pasada hubo otros protagonistas, como los casos Guardiola (avión gratis para Puigdemont y luciendo lazo por los estadios) y Torrent (con reproches a la Justicia fuera de lugar). Al ser una estrategia, respondan a ello, o callen, en la medida que más convenga, pero no echen hojarasca al fuego.

No obstante, como hechos recientes, ojalá no se hubiera muerto Forges, ni Venancio Blanco, ni hubiéramos hablado de ARCO, ni de los trucos del independentismo. Ojalá hubiéramos alzado la voz solo para decir: “¡No más muerte de inocentes!”. “¡No, señor Al-Asad, ese terror indiscriminado se lo debería usted haber ahorrado!”.