Martes, 24 de abril de 2018

Viajar con los oídos

La profesora de Radio de la Universidad Pontificia de Salamanca, Chelo Sánchez, nos introduce en el maravilloso mundo de la radio y en las sensaciones que produce

“He aprendido tanto con la radio, he vivido tantas vidas que nunca viviré y he estado gracias a ella en tantos lugares que seguramente no visitaré, que amo la radio. Les escucho cada mañana como escucho mi respiración: con la certeza de que sigo viva”. Así define una oyente de radio su relación con el medio mientras habla con una de las voces que escucha a diario. La magia de la interacción radiofónica. A la radio le escriben todos los días miles de palabras y guiones, pero no siempre el sonido radiofónico creado a partir de ellos resuena en nuestros oídos y nos atrapa. Captar la atención del oyente y quedarte con tus palabras en su recuerdo es un acto a veces quijotesco. Hacerte un lugar en la vida de los oyentes de radio es bastante más sencillo. Solo hay que dar a conocer, hacer ver lo que no podemos ver, hacer entender aquello que no entendemos, sugerir, imaginar, hacer que suenen la tristeza, la alegría, el caos, la música, la palabra armónica, el amor, el odio…La vida.

El próximo 13, Día Mundial de la radio, será bueno preguntarnos ¿para qué nos sirve la radio hoy a cada uno? Las respuestas serán infinitas, pero me atrevo a decir que la radio existe porque un día alguien le dio sentido y utilidad y… en esas seguimos: viajando con los oídos, conociendo, llorando, riendo, cuestionando, negando, confirmando con los oídos. Escuchamos incluso cuando soñamos porque, según dicen, el oído es el sentido que nunca duerme.  Hoy tenemos una radio más inmediata, más ágil, con mejor sonido a veces, sí, pero no siempre mejor en cuanto a manufactura del producto radiofónico, porque la radio es, antes que nada y a pesar de todas sus ausencias, creadora de imágenes. Los programas de radio, sin embargo, no son siempre capaces de hacer vivir y entender sin imágenes explícitas y sin la referencia de una pantalla en la mano: en parte esa es la gran asignatura pendiente de esta radio tecnológicamente avanzada, pero creativamente viviendo “de las rentas”. Por eso, nos gusta tanto la radio contadora, la radio cómplice, esa que consigue lo que describe la oyente de radio a la que aludía al principio. Una radio inconformista, en palabras de Carlos Alsina, “que se mire al espejo cada día y se pregunte: ¿esto es todo? ¿No puedo ir un poco más allá”… Una radio, en definitiva, de culo inquieto, como el buen viajero, como aquel que sabe que lo importante no es (sólo) llegar a tu destino, sino disfrutar y hacer de manera consciente el viaje. Enciendan la radio, escúchenla a través de una de  las múltiples opciones que hoy nos brinda la tecnología y descubran en carne propia si era cierto que la radio “nos lleva lejos”: viajar