Domingo, 20 de mayo de 2018

“La novela tiene la magia de tocar diferentes sensibilidades de los lectores”

Su primera novela, editada por Espasa, atrapa a los lectores con una trama sorprendente, en la que “he querido profundizar en el mal, sobre el destino y sobre la condición humana y sus contradicciones”, y en la que “todos los personajes se van a enfrentar a algo que es más grande que ellos mismos”
La escritora y periodista Inés Plana

Un hombre aparece ahorcado en un bosque a las afueras de Madrid, con los ojos arrancados. En uno de sus bolsillos se halla un papel con el nombre y la dirección de una mujer: Sara Azcárraga. Ella no sabe quién es el muerto ni por qué llevaba sus señas. Así arranca ‘Morir no es lo que más duele’. Una trama sorprendente, realista, intensa y casi hipnótica, que atrapa al lector desde sus primeras páginas. Una trama hilvanada con maestría, con unos personajes complejos, llenos de matices, con vida propia y que se debaten entre el bien y el mal. Personajes que se sumergen en unos impactantes escenarios imaginarios, aunque basados en localidades reales. ‘Morir no es lo que más duele’, la primera novela de la escritora y periodista Inés Plana con la que ha irrumpido en el mundo literario de la mano de la Editorial Espasa, y que la propia autora presentará en Salamanca el próximo martes, 13 de febrero (Librería Santos Ochoa, 19.30 horas).

Una trepidante novela en la que, como si de un puzzle se tratara, las piezas van encajando a la perfección para conseguir un final sorprendente. Mucho más que una novela negra, ‘Morir no es lo que más duele’ invita a la reflexión, porque “tiene la magia de tocar diferentes sensibilidades de los lectores”.  

‘Morir no es lo que más duele’, una novela a la que han definido como novela negra, realista, social y feminista, pero ¿cómo la define su autora?

La definiría como una novela, tal cual, creo que la novela tiene la magia de tocar diferentes sensibilidades de los lectores. Hay lectores que han visto una novela feminista dado que trato el tema de la violencia contra las mujeres; la novela es negra porque empieza con un crimen, pero eso tampoco es garantía total de que sea negra. Quería escribir una novela, empezaba con un crimen, y se fue oscureciendo a lo largo de las páginas. Como periodista también tengo mis inquietudes y sensibilidad social, y es lógico que afloren, no es nada intencionado, temas como la burbuja inmobiliaria, la homosexualidad reprimida, la violencia contra las mujeres..., y eso puede suscitar alguna reflexión en el lector.

¿El resultado ha sido la novela que quería escribir o al final ha tomado vida propia?

Las dos cosas, porque la novela siempre toma vida propia, te va guiando. En la primera escritura fui un poco libre, guiada por la intuición, pero a partir de la corrección, allí sí tienes que aplicar la técnica y tienes que ser humilde para saber lo que no ha funcionado y volverlo a reescribir.

Novela con la que ha hecho su incursión en el mundo literario por la puerta grande, de la mano de Espasa, ¿qué es lo que más gratamente le ha sorprendido de esta buena acogida?

Estoy más que sorprendida, casi entusiasmada, como viviendo un sueño, un sueño bonito con el que soñamos todos. Fue impresionante la suerte que tuve de llegar a Espasa, de cómo llegó el manuscrito, que llegó a una editora que tomó esa decisión que ha cambiado mi vida, que es enviarlo a un lector profesional. Ahí empezó todo lo bueno. La acogida que está teniendo por parte de los lectores, con el apoyo de los medios de comunicación, el lanzamiento de Espasa con tanto esfuerzo e ilusión, estoy en un sueño, esto es con lo que sueña cualquier escritor.

¿Qué ha sido lo más complicado a la hora de escribir esta novela?

Lo que he usado del periodismo es la soltura ante el texto, pero luego la literatura es muy diferente. En el periodismo hablamos de los demás, en una novela es un acto muy íntimo, uno habla de uno mismo, cambia el lenguaje, tienes que sujetar las emociones, la técnica es diferente. Es una responsabilidad muy grande, tanta como lo es el periodismo, porque aunque se quieren mucho, el periodismo y la literatura, cada uno sigue caminos distintos. Lo que me pedía la literatura es muy diferente a lo que me pide el periodismo, y eso que en periodismo se hace muy buena literatura, hay grandes crónicas y reportajes que rozan lo literario.

¿Qué es lo que mejor define a sus personajes, desde Sara al teniente de la Guardia Civil Julián Tresser?

El teniente Julián Tresser es un hombre arrogante, ciertamente un poco solitario, tiene una relación con su madre muy conflictiva, lo que le preocupa e inquieta. Es un hombre muy recto, muy metódico, y que se toma muy a pecho su oficio, pero tiene tanto autocontrol, y una psicología tan blindada que, por decirlo de alguna manera, es ‘carne de cañón’ para que cualquier cosa que escape a su control le pueda romper en dos, y eso es lo que realmente le pasa esta novela. El mal se ciñe sobre él, y sobre otros personajes, y tienen que afrontarlo de una manera atroz y olvidarse de la psicología blindada y abrir para puertas para sobrevivir.

Sara es una mujer con cierto desequilibrio emocional, se niega a pensar en sí misma, rehuye el contacto con los humanos, da unos bandazos emocionales espectaculares,  tiene muchas puertas cerradas en su mente por algo que le sucedió en el pasado. Todos los personajes se van a enfrentar a algo que es más grande que ellos mismos.

La novela arranca en 2007, el inicio de la crisis, ¿la fecha no es casual?

En nuestra historia contemporánea va a haber un antes y un después de esta crisis, que ha sido especialmente brutal y se ha ensañado con muchas familias. En esa fecha, 2007, se empezaba a sospechar que estaba muy cerca, fue el momento en el que empezaba el proceso de romper los sueños a millones de personas que habían soñado con tener una casa bonita, un coche bonito..., pero todo eso eran créditos, en el fondo era una pobreza disfrazada. Empezó mucho sufrimiento para muchas pesonas, me pareció un buen momento para a partir de allí elaborar también esta historia a lo largo de una o dos novelas más. Ya lo tenía en la cabeza, elaborar esa peripecia que hemos vivido y estamos viviendo con la crisis, sin ser el tema principal, pero sí también abunda en la condición humana, en cómo somos, y en esta novela he querido profundizar en el mal, sobre el destino, y sobre la condición humana y sus contradicciones.

En esta novela también está muy presente, tomo sus palabras, la “España rústica que a veces se quiere apartar”.

Esa cultura de lo rural que es tan diferente a la urbana y que tiene otros valores, la vida se vive de otra manera, la calidad de vida y el ritmo es otro, y eso influye también en la manera de pensar. En mi caso, el escenario elegido es donde yo he vivido los últimos 20 años, en las afueras de Madrid, en los pueblos de la Sierra, pueblos pequeños que con esta búrbuja y otras anteriores han crecido y llenan todo el paisaje. La gente que ha vivido ahí de toda la vida, aún estando a 20 kilómetros, son del mundo rural, y la gente que vive en las inmensas urbanizaciones de adosados que salpican las montañas y no acaban nunca, muchos trabajan en Madrid y sólo van a dormir. A lo largo del día laborable esas urbanizaciones están desiertas, y al contrario que en los pueblos invitan al asilamiento y a soledad. Estas urbanizaciones generan mucha soledad, y la soledad es muy literaria, y me pareció muy atractivo para que los personajes vivieran en esta zona.

¿Por qué no hemos perdido el miedo al estigma?

En el caso de las mujeres seguimos estigmatizadas, seguimos siendo las víctimas de agresiones, intimidades, violaciones por parte de los hombres, y luego tenemos que estar sometidas a un calvario judicial si denunciamos, somos las grandes perdederas. Si de cada seis violaciones solo se denuncia una, quiere decir que algo ha fallado en el sistema judicial. Se estigmatiza, se sienten a veces casi como la acusada, y tienes que volver a pasar por un calvario, te van a cuestionar, qué hacías a esas horas volviendo de una fiesta sola, por qué llevabas minifalda... todo eso lo tienes que oír cuando has sufrido una agresión en tu intimidad que prácticamente marcará de por vida, porque  nadie sale indemne de esto. Si a esto le sumamos que las mujeres cobramos un 20% menos de salario, seguimos siendo ciudadanas de segunda clase, y esto hay que reflexionarlo. A mí particularmente me duele mucho y no encuentro una solución inmediata.

Como escritora, ¿qué da más vértigo, ser uno de los debuts literarios más brillantes o escribir la segunda novela?

Las dos cosas, ser debutante y haber tenido la suerte de tener una buena acogida. Cuando la primera novela ha funcionado, con la segunda te sientes presionado, pero antes de que empezara la promoción ya la había empezado a escribirla, la tenía en mi cabeza. La novela ‘Morir no es lo que más duele’ se resuelve en sí misma, pero sí me interesaba seguir la vida de algunos personajes. Me da mucho vértigo y responsabilidad, pero como tengo mucho nivel de autoexigencia, espero que esa cultura del esfuerzo me ayude en la segunda porque estoy tan ilusionada como con la primera.

Autora

Inés Plana Giné nació en Barbastro (Huesca). Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y desde el principio desarrolló su carrera profesional en Madrid. Ha trabajado en diversos medios de prensa escrita y, en el terreno editorial, ha creado y coordinado distintas colecciones de títulos relacionados con la divulgación de la historia y el arte. Actualmente es dirctora del periódico-magazine Vivir Bien, en la Comunidad de Madrid.