Viernes, 23 de febrero de 2018

El peligro de los extremos

 A quien me enseño a respetar a hombres y mujeres, negros, blancos o multicolores, a no poner faldas o pantalones simplemente realizar la labor que tocará en función de las posibilidades, a tener siempre los mismos derechos y obligaciones,razones pero nunca imposiciones. Feliz cumpleaños allá donde estes , pero siempre te siento muy cerca de mí

Machismo: 1.m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.

Hembrismo: Actitud de prepotencia de las mujeres respecto de los varones.(No recogida,aún, en la RAE)

Feminismo: (Del lat. femina, mujer, hembra, e -ismo)

1.m. Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres.

   2    m. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.

Lo primero que quiero dejar claro es mi total apoyo a la igualdad de sexos y con ello al trato por igual en todos los niveles de la vida. He vivido en primera persona las dificultades que ha tenido que escalar por el mero hecho de ser mujer quien comparte mis desvelos, demostrar cada día que no solo puede, sino que es mejor que ..., para recibir un trato de masticable de perro. Eso es lo que entre todos tenemos que devastar de la sociedad, sin caer en el lado contrario y hacer lo que antes no nos gustaba que nos hicieran.

El hembrismo ha manchado la imagen que la sociedad tenía del feminismo, movimiento que algunos y algunas ven con malas ojos, cuando en realidad se basa en la igualdad y por tanto en un derecho universal e innato a todo ser humano. “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art.1).

Tachar de hembrista al movimiento feminista es desacreditar a aquellos y aquellas que abogamos por la justicia y la igualdad en una sociedad históricamente patriarcal.

¡Pero ojo! Dentro de los movimientos feministas se han colado “hembristas” que con sus comentarios y acciones descerebradas desacreditan al colectivo femenino ante los ojos del masculino y de sus otros congéneres del mismo sexo.

¿Nos hemos preguntado qué reacción está teniendo esto en nuestros adolescentes? Muchos de ellos , por contrariar , están situándose en el lado más retrógrado del machismo. Al igual que la represión machista ha causado un alzamiento feminista, esta vez es a la inversa pero mucho más rápido y con tintes nada buenos.

Desde mi ignorancia humana, cada día lo tengo más claro, las nuevas normas sociales, están cargadas de intransigencia.

¿Alguien se ha puesto en el lugar de las azafatas de Formula 1, se han preguntado si eran felices o no, si realmente ese era el trabajo que ansiaban hacer? en sus declaraciones, muestran de forma absoluta y unánime su desencanto con la opción tomada.

Disculpenme por no poder entender la falta de respeto a las decisiones, siempre que sean libres, de nuestros iguales nos gusten o no.

¿Quién es nadie, para cortarme caminos en mi vida, utilice mis “curvas” o mi cerebro, no son parte del mismo cuerpo? Es más la libertad personal de cada cual ha de tener las posibilidades intactas, mucho más allá de lo que piensen unos u otros colectivos.

Es hiriente, como reflejaba el sindicato de enfermería hace unos días, la venta de disfraces de enfermeras con connotaciones sexuales, es igual de hiriente que se utilice un hábito o un uniforme para un fin que no es el prescrito y que  falta al respeto a una comunidad, ahora que estamos a las puertas del carnaval.

Para terminar, quizás deberíamos poner sobre la mesa un trato de respeto generalizado, y ese empieza por uno mismo.