Jueves, 26 de abril de 2018

La quiniela del CIS

Esta semana, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicó una nueva encuesta sobre intención de voto de celebrarse elecciones generales, en la cual, nuevamente, el PP sería el más votado, si bien este resultado se deduce tras pasar por “la cocina” del CIS, ya que en intención directa de voto en la encuesta el PP era la tercera fuerza, por detrás de PSOE y C’s.

Y es que, ciertamente, los resultados que ofrece el CIS no dejan de ser, en cierto modo, una quiniela, en la que cobra bastante relevancia la mencionada ‘cocina’, cuya finalidad es intentar compensar los complejos que podría haber entre la ciudadanía respecto a mostrarse como votante de una opción política determinada.

En este sentido, los más beneficiados de esa ‘cocina’ han sido en este caso PP y Podemos, estimándose en el CIS que habría una masa de votantes de estos partidos que ocultarían por cierta ‘vergüenza’ la dirección real de su voto, ‘vergüenza’ que estaría relacionada en el caso del PP con los numerosos casos de corrupción acaecidos en este partido, y en el caso de Podemos por su polémica posición en el problema catalán.

De este modo, dejando a un lado la abstención, los votos nulos, y los “no sabe/no contesta”, nos quedarían en la intención directa de voto (IDV) los escrutinios que podríamos considerar “válidos” de cara a unas elecciones.

Así, sobre los votos válidos, en intención directa de voto (IDV) el primer partido en la encuesta del CIS sería el PSOE, con un 22’8%, seguido de C’s con el 22’5% y el PP con el 22’2%. Más lejos se situarían ya Unidos Podemos (15’2%), ERC (5’2%), PDeCat (2’0%), PNV (1’3%), Bildu (1’0%) y Coalición Canaria (0’3%), así como ese cajón de sastre denominado “Otros partidos”, que incluiría el 2’6% de los escrutinios en la IDV.

No obstante, tras ‘cocinar’ los votos teniendo en cuenta las variables anteriormente mencionadas, el primer partido en estimación de voto para el CIS pasaría a ser el PP, con un 26’3% de los votos, seguido del PSOE con el 23’1%, C’s con el 20’7% y Unidos Podemos con el 19’0%. Tras estos, ya bastante por detrás, se situarían ERC (3’4%), PDeCat (2’0%), PNV (1’2%), Bildu (0’8%) y Coalición Canaria (0’2%), junto a los que cerrarían el listado “Otros partidos” (1’8%) y los votos en blanco (1’4%).

De este modo, se puede observar que el CIS ha penalizado en su ‘cocina’ los partidos que pueden considerarse más “de moda”, como serían Ciudadanos (C’s) en el conjunto de España, o Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el caso catalán, a los que rebajaría casi dos puntos respecto a lo que recogía la IDV. Asimismo, el CIS en su estimación final habría rebajado en casi tres puntos los votos en blanco, casi un punto los votos a “otros partidos”, dos décimas a Bildu y una décima a PNV y CC.

En la ‘orilla contraria’ se situarían los partidos a los que el CIS aumentaría en su estimación de voto respecto a lo obtenido en la IDV. En este sentido, el más beneficiado de ‘la cocina’ sería el PP, que aumentaría 4’1 puntos en la estimación final respecto a lo obtenido en la intención directa de voto en la encuesta, situándose en la estimación como primera fuerza. El segundo más beneficiado de ‘la cocina’ sería Unidos Podemos, que crecería 3’8 puntos respecto a la IDV, acercándose a los números de C’s. Finalmente, el PSOE sería el otro partido que obtendría más respaldo en la estimación que en la IDV, creciendo tres décimas respecto a ésta.

Por todo ello, lo único que parece dejar claro la encuesta del CIS es que el bipartidismo PP-PSOE ha quedado en el pasado ante la aparición de C’s y Unidos Podemos, consolidándose un cuatripartidismo en España. No obstante, la encuesta del CIS sí apunta que, dentro de esta terna de cuatro fuerzas, Unidos Podemos parece quedarse algo rezagado, mientras que C’s parece situarse casi a la par que PP y PSOE de cara a poder disputar la Moncloa en el futuro.

No obstante, PP y PSOE parecen resistir bastante bien el temporal, y así, si los populares serían los más votados según la estimación del CIS, los socialistas serían quienes más apoyo recaban en la intención directa de voto (IDV).

En todo caso, dado que las próximas elecciones generales serán en el verano de 2020, y antes habrá elecciones municipales, autonómicas y europeas en mayo de 2019, habrá que ver cómo afecta finalmente lo que ocurra en éstas de cara a los comicios generales de 2020.

En este sentido, pueden cobrar especial relevancia las elecciones europeas del año que viene, ya que al tomarse sus resultados a nivel estatal, serán a priori el termómetro más directo de cara a testar qué puede pasar en la ‘carrera’ hacia la Moncloa de 2020. Mientras tanto, todo parece quedar en simples quinielas.