Martes, 20 de febrero de 2018

Nuestro idioma, "the machistest" (sic)

Lo pongo en aparente inglés, porque es lo de hoy, y yo soy muy actual, muy motherno.

Esto de que sobre el idioma y su funcionamiento opinen, incluso “manden”, personas que no han estudiado Filología, o sea, personas que, en principio, no conocen a fondo las herramientas de análisis, con sus correspondientes actualizaciones, lleva a cosas curiosas. Por supuesto que el idioma es de todos, por eso quienes lo usamos lo estiramos y encogemos a nuestra voluntad; pero como en el fútbol, en España hay millones de seleccionadores pero la opinión que cuenta es la de Lopetegui, en esto de las reglas idiomáticas, gramaticales o de uso, modas, postureos y famoseos no deberían ser la premisa principal.

Si nos atenemos a lo imperante, nuestro vilipendiado idioma es el más machista, por eso del predominio del masculino; menos mal que el ejército del losylasismo ha venido a salvarnos. Dejo aparte las arrobas y las x porque son diseño, imagen, no lengua… O a ver, léanlas.

Otros idiomas lo vieron venir, siglos ha, y, por ejemplo, quitaron la vocal final; los franceses, siempre tan avanzados, dejaron a quien preside en Président, y hasta lo hicieron marca de queso, lo que a todas luces erosiona el heteropatriarcado.

En inglés fueron más allá y se quedaron con un artículo que englobaba los y las: “It´s the Economy, stupid” (aunque no sé si lo de “stupid”, en esa famosa frase, haya que cambiarlo, porque de que ofende, ofende): “It´s the Economy, you person with different mental capacity”, iría más acorde con los tiempos, señor Clinton. 

Un ejemplo de aquí, creo que sin micromachismo escondido: el otro día leí a alguien que justificaba seguir poniendo el acento en solo y criticaba la estupidez (perdón) de la RAE, poniendo como ejemplo el uso que la RAE[1] mantiene como único caso de ambigüedad o anfibología: para qué consultar las fuentes si podemos criticar en Twitter, debió pensar el interfecto.

Estos simples ejemplos podrían demostrar que, efectivamente, quienes del latín pasaron a lo que terminó siendo nuestro idioma eran más machistas, o más cuñados, que los y las del entorno, allá por la Edad Media, o antes; el sexismo no estaba inventado, pero algunos lo traían en los genes, parece.

También demostraría, por supuesto, que sus secuaces hoy en día son los académicos, abducidos por Marías y Reverte, epítomes del cuñadismo según la norma imperante.

Claro que otra posibilidad pudiera ser que las únicas reglas que aceptan algunos y algunas, o algun@s, o algunxs, son las que ellos conocen o crean; o que muchas de esas nuevas “reglas”, como no son propias de nuestro idioma, sino que corresponden a la estructura de otros, chirrían en el Español.

Pero no, yo creo que es más lógico pensar en el “machismo genético” de nuestro idioma; o sea, que Pérez Reverte, siempre él, en realidad es el Capitán Alatriste reencarnado.

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[1] Copio del Diccionario Panhispánico de Dudas: “…cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades: Estaré solo un mes (al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’); Estaré sólo un mes (al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’); también puede deshacerse la ambigüedad sustituyendo el adverbio solo por los sinónimos solamente o únicamente”.