Viernes, 25 de mayo de 2018

Un paso, amor

Un paso, amor. Como el primero. Como cada día, con cada gesto, a cada minuto, por cada palabra. Un paso, amor, para caminar juntos. Como el de ayer, como el de mañana. Hoy hay que dar otro paso. Aunque sea san Valentín y nos provoque el sarpullido de la rebeldía por el consumo impostado. Un paso con tu risa de niña, conmigo de la mano, mirando al frente sin perder de vista a nuestra gente. Pero un paso más. Que parezca el mismo aunque sea tan único, tan distinto, tan tuyo y mío que es sólo nuestro. Un paso, amor.

Porque sin ti no sería lo mismo. Camino a tu lado porque tú vas a mi costado. Y me esperas cuando me canso, y te espero cuando te cansas; y aceleramos por turno para no perder el rumbo. Vamos juntos. Paso a paso. Cada abrazo es el último, el único, el primero. Cada beso sabe a nuevo con la dulzura de lo añejo. Un paso, amor. Cada hora, cada mirada, cada segundo, cada te quiero infinito infinitas veces.

Un paso, amor. Como el último que fue ayer y dentro de diez años. Siempre el mismo y siempre distinto. Que lo difícil no es dar el sí quiero nuestro de cada día porque tú haces irrepetible cada momento compartido. Perdonando mis desvaríos, ahuyentando el dolor de mis fantasmas, multiplicando sin esfuerzo la alegría hablándome en ese idioma tuyo que sólo nuestro amor traduce con silencios sin subtítulos.

Amor, un paso. Así como los que venimos dando desde que nos encontramos en el otro, desde que el Dios que tanto nos quiere nos regaló su amor en nosotros. Un paso diferente en el camino compartido que a ojos ajenos parece el mismo. Con sacrificio unas veces, con gusto muchas más, innato como el respirar, como el latir de un solo corazón en dos cuerpos que comparten alma, espacio, tiempo y saben de la importancia que tiene cada paso.

Un paso, amor. Aunque un océano se interponga entre nosotros, aunque la cordillera más alta y sus volcanes aparenten separarnos. Un paso, amor. El mismo de nunca y el único de cada siempre. El que nos hace disfrutar unidos del camino. Vayamos donde vayamos. Porque desde que estoy contigo, mientras sigamos dando pasos, yo sé que ya he llegado. Tú eres mi destino. Un paso, amor. Un paso.