Viernes, 25 de mayo de 2018

Los niños olvidados de Melilla

En España, cada vez que tristemente se produce la muerte de un menor, el Estado pone en marcha la maquinaria de servicios sociales, policial y jurídica que esclarezca lo sucedido. Evidentemente cada muerte necesita investigación, pero esta necesidad se agudiza cuando la víctima es una niña o un niño, debido a que siempre deben estar a cargo de un adulto. No importa dónde haya nacido el menor, qué edad tenga o de dónde provenga. En Melilla, desde hace tiempo se están produciendo serias evidencias de que no existe tal alarma en casos de muertes de menores migrantes; pasan desapercibidas en nuestros medios y lo peor de todo es que esta flagrante vulneración de Derechos Humanos tan básicos se está produciendo en connivencia con las autoridades públicas.

Autora: Elena Domínguez Crespo

Activista por los Derechos Humanos

         Los pasados 27 de diciembre y 4 de enero, mientras el resto del país se encontraba en plenas celebraciones navideñas, dos niños de dos centros de menores de Melilla morían en circunstancias aún no esclarecidas. Se suman a las dramáticas historias de muertes de porteadoras trabajando en la frontera entre España y Marruecos —la semana pasada dos mujeres más fallecieron en estas condiciones— y de personas intentando llegar a España sea a través de la valla, de pateras o por cualquier otro medio.

         El primero de ellos, Mamadou, de 17 años, falleció en el hospital tras varias paradas cardiorrespiratorias. Mientras que el Consejero de Bienestar Social de Melilla explica que se produjo a raíz de una pelea entre menores, el Presidente de la Asociación Pro Derechos de la Infancia (PRODEIN), José Palazón, denuncia que no se especifica si en la paliza intervino personal del centro. Estas sospechas vienen alimentadas por las numerosas críticas que ya había recibido el centro de menores Baluarte San Pedro Alto, donde Mamadou apareció muerto, debido a su saturación y la falta de medios para atenderles adecuadamente.

         Por otra parte está Soufian, quien ya había perdido un pie tras caerse de los bajos de un camión en los que se hallaba incrustado intentando alcanzar la Península. El 4 de enero aparecía muerto en su cama del Centro Gota de Leche de Melilla, otro de los centros de menores en Melilla que se encuentra en el ojo de la polémica. Las causas aún se desconocen, ya que no hay resultados de la autopsia.

         Ante la gravedad de estos casos, la administración pública melillense no ha estado a la altura de lo que requerían las circunstancias en absoluto. Es más, el Consejero de Bienestar Social, Daniel Ventura se negó en rotundo a recibir a las familias de ambos chicos con el pretexto de que “para que vengan a llevarse un cadáver, que hubieran venido antes a por su hijo”. Estas declaraciones dirigidas a unos padres que acaban de perder a sus hijos son deplorables e inhumanas vengan de la persona que vengan, pero muy especialmente cuando son pronunciadas por el máximo responsable político de la situación de los menores no acompañados que llegan a Melilla. Es más, Ventura puso en duda que fueran realmente sus verdaderos padres, cuestionando el trabajo de las ONG como Prodein o Caminando Fronteras, que trabajan en Melilla, las cuales consiguieron localizar a las familias. No acaba aquí, sino que también le restó importancia públicamente a estas muertes de menores declarando que se trataba de niños”con problemas de drogadicción, de los que es muy difícil salir”.

         Por si fuera poco, ha lanzado una campaña de hostilidad contra las ONG locales y, en concreto, contra la figura de José Palazón, mencionado anteriormente, por defender los derechos de los migrantes que llegan a Melilla, en especial los de los menores no acompañados, como Mamadou y Soufian. Recordemos la vulnerabilidad de estos niños y niñas que afrontan esta dura travesía solos, expuestos a grupos organizados de trata de personas o tráfico de órganos, accidentes, violencia de todo tipo, incluyendo sexual, etc. Solo en Europa, 63.000 menores no acompañados solicitaron asilo en 2016. Estos ataques se suman a las amenazas y hostigamientos contra Palazón y otros activistas de Melilla, como Helena Maleno de Caminando Fronteras por atreverse a denunciar las muertes de la frontera sur y a desafiar esta realidad que se vive a diario dentro de nuestro territorio.

         Por todo ello, Amnistía Internacional, dentro de su campaña “Valientes”, rechaza las declaraciones de Daniel Ventura y exige su rectificación pública, así como el reconocimiento de la encomiable labor de las ONG. Actualmente ha lanzado una campaña online con el hashtag “DefenderAQuienDefiende” para difundir, informar y concienciar a la sociedad civil sobre la importancia del papel que personas como José o Helena juegan en un entorno tan adverso, al mismo tiempo que se rinde un pequeño homenaje tanto a Mamadou y Soufian como al resto de niñas y niños olvidados de Melilla.

          Para más información, recomiendo el documental The Land in Between que se encuentra disponible en Youtube.