Sábado, 20 de enero de 2018

Bárbara Barrera, la bióloga que lucha por recuperar las tortugas marinas en Costa Rica

Licenciada por la Universidad de Salamanca, trabaja en el refugio de vida silvestre Laguna Urpiano para evitar el saqueo de una especie en peligro de extinción
Bárbara Barrera, en la playa donde recuperan los huevos que depositan de noche las tortugas

Bárbara Barrera, licenciada por la Universidad de Salamanca, se marchó a Costa Rica a realizar sus prácticas en un proyecto similar al que se dedica actualmente. Siete años después, sigue trabajando allí, con un proyecto propio junto a su pareja, en el difícil reto de conservar y recuperar tortugas marinas en peligro de extinción. Madrileña, aunque salmantina de adopción, esta joven bióloga trabaja en el refugio de vida silvestre Laguna Urpiano, Matina, Limón, al este de la capital, con un único objetivo: salvaguardar las tortugas marinas en las playas del Caribe, incluida la gran tortuga laúd que puede medir hasta tres metros. De las siete especies de tortugas marinas -todas se encuentran en peligro de desaparecer- cinco están en Costa Rica. A pocas horas de coger el avión para regresar al continente americano, nos explica su trabajo.

Hace siete años fue a hacer prácticas y decidió quedarse, ¿por qué?

Costa Rica es un paraíso de la biodiversidad, me gustó todo, desde el entorno a la naturaleza, y en España un biólogo cuenta con pocas salidas laborales.

Trabaja en el refugio Laguna Urpiano para evitar la extinción de las tortugas marinas. A pesar de ser una especia protegida, ¿por qué corren peligro?

Las tortugas marinas hacen grandes migraciones por el océano y van anidar a estas playas. En los países tropicales hay tradición de consumir los huevos de tortuga y la carne de algunas especies. Aunque están protegidas y la ley lo prohíbe, se siguen consumiendo, no hay vigilancia y el saqueo de huevos es del 100%.

¿Cuántas tortugas llegan hasta esta playa?

Cada año llegan entre 500 y 900 en los cinco meses que dura la temporada. Llegan por la noche, salen a la playa a poner los huevos y regresan al mar.

¿Ha aumentado el número de tortugas marinas?

No, porque tardan entre 15 y 20 años en alcanzar la edad reproductiva. Este tipo de proyectos de conservación es a largo plazo para ver resultados, para recuperar todos los años que se han estado consumiendo ilegalmente, deberían pasar al menos otros 20 años para empezar a recuperar poblaciones.

¿Cómo es un día de trabajo?

La mayor actividad se centra en la noche, cuando llegan a anidar. Realizamos turnos de patrullas y se camina la playa para recuperar nidos antes de que lleguen los furtivos y se lleven los huevos. Nosotros en un entorno controlado, los enterramos igual que hacen las tortugas. Ahí también tenemos que vigilarlos para que nadie los saque durante los dos meses que dura la incubación. Son unas cinco o seis horas por la noche, caminando por la playa. Durante el día, es más relajada la actividad. Tenemos perros, gallinas y otros proyectos en el entorno de reforestación y mantenimiento de zonas verdes. Todo el día se centra en diferentes actividades con el objetivo de proteger la flora y la fauna. Siempre hay trabajo porque el objetivo del refugio es proteger las especies en peligro de extinción integrando en el cuidado de las mismas a las comunidades cercanas en las cuales tan arraigada está la costumbre del consumo de huevos y carne de tortuga y educar a las nuevas generaciones en la realidad actual en la que una tortuga vale más viva que muerta.

Trabajo posible gracias a donaciones y a los voluntarios.

Nos podemos mover gracias a las aportaciones y a los voluntarios que llegan a ayudarnos y que cubren sus gastos, porque no tenemos otra fuente de ingresos. Una de las maneras de financiar los proyectos que realizamos en el refugio es a través de microdonaciones de un euro al mes con Teaming, la herramienta online para recaudar fondos para causas sociales.

Vuelve a Costa Rica tras pasar las Navidades en Salamanca.

Sí, regreso porque en febrero ya hay mucho trabajo en el refugio, aunque las tortugas comienzan a llegar en marzo.

¿Tiene en sus planes regresar a España?

No. Si lo hiciera, no sé si sería para dedicarme a la Biología porque conozco muchos licenciados que no lo tienen fácil para encontrar trabajo.

Sorprende la labor que realiza una salmantina en Costa Rica.

Claro que sí, a todo el mundo. Aunque más o menos lo entienden, a los que han estado allí, todavía más el trabajo que desarrollamos. No es lo mismo contarlo que vivirlo, que es mucho más interesante.

Fotos: Cedidas por Laguna Urpiano

  • Bárbara Barrera, junto a su pareja, con el que fundó el proyecto de recuperación de tortugas marinas