Lunes, 23 de abril de 2018

Amigo, el mercado manda.

         Los mejores deseos para todos los lectores de Salamanca RTV. Los mismos para los que hacen posible la existencia de este periódico digital, empezando por los que limpian y terminando por su director. Enhorabuena por permitir expresar opiniones por encontradas que sean.

          En el panorama periodístico actual, me refiero al español, tales virtudes editoriales son raras. Grandes periódicos, entre ellos El País, antaño leído con gusto, dejaron hace tiempo de serlo. Más que informar hacen propaganda. Las noticias son filtradas en consonancia a las servidumbres contraídas. Las editoriales y los colaboradores escriben al dictado. Su ajeno argumentario resulta elaborado desde las alturas del “poder”. Al lector se le trata como votante que hay que llevar hacia el redil. Hacia el “buen” redil. En suma, se le considera un imbécil y como tal manipulable. De ahí las campañas de promoción de ciertos líderes y lideresas, eméritos y “preparaos”, las medias verdades, las columnas de opinión escritas coralmente, la endeblez cultural de la que hace gala tal prensa y sus sucedáneos. Como tales me refiero a las pasarelas, los chismes y las recetas de cocina.

        Les pongo un ejemplo. El País, meses atrás, orquestó una durísima campaña de acoso y derribo contra el levantisco Pedro Sánchez. Entre tanto, a la dócil Susana la jaleaban como a la reina del Mambo. Perdió Susana, ganó Pedro. Pésima noticia. Sin embargo, Pedro, aprendida la lección y ocupada la ansiada secretaría, hizo suyo ese refrán que dice: “donde dije digo, digo Diego”. El resultado: ditirambos para Pedro, ostracismo para Susana. Así de sencillo.

         De esta guisa, muchos lectores se han dado de baja ante tal avalancha de cinismo. La audiencia se pasa a los periódicos digitales que aún gozan de alguna independencia. Me dirán que lo hacen por economía. Les diré: sí y también por informarse. Es una pena. La discrepancia en cualquier orden de las actividades humanas resulta deseable ¡Qué digo, imprescindible! Lo indeseable es que a algunos partidos, corporaciones y lobbies se les permita utilizar sin límite los medios. Se les permita expresar, hasta la extenuación, sus puntos de vista, programas, promesas y mentiras. En tanto que, a los excomulgados, se les concedan unos minutos y, de ellos, los peores.

        La figura del censor ha desaparecido. Ese papel, hoy, lo desempeñan, con notable éxito, los consejos de administración. Al medio díscolo le cierran el grifo crediticio o le llevan a la suspensión de pagos. Al periodista independiente se le despide. Anonimato, pulcritud y eficacia son las consignas que se siguen: “Señores y señoras, no se confundan, se cierran medios por morosidad y se despide al periodista por incompetente

        A los que mandan, en realidad, les importa un pito quien sea el elegido para gobernar. Otro pito, que aquél legisle sobre la eutanasia, el aborto, la cadena perpetua, la memoria histórica, los homosexuales, medio ambiente y otras exquisiteces. La pasta es lo único que importa. Acrecentar la pasta de los pocos que la tienen. Lo demás pura filfa. En otros términos, la tarea del prócer consiste en: “proporcionar a cada burro su zanahoria”. Y lo esencial reside en impedir a los mismos abandonar, al decir de Dante Alighieri, la “diritta via”. ¡Ya negociarán con el electo lo que puede y lo que no puede hacer!