Viernes, 22 de junio de 2018
Béjar al día

El Bosque y las mentiras navideñas del PP 

José Muñoz Domínguez, del Grupo San Gil, analiza de forma crítica el apartado sobre El Bosque de la revista La Gaviota, editada por el Partido Popular

José Muñoz Domínguez, Grupo Cultural San Gil

Entre ofertas del súper y anuncios de cotillón, un panfleto colorido y hortera del PP inunda los buzones de las casas bejaranas. Viene repleto de mentirijillas, medias verdades, demagogia o embustes a lo grande: los muy charranes lo llaman La Gaviota. Me voy a referir aquí a una pequeña parte del catálogo, la que trata del Bien de Interés Cultural-Jardín Histórico El Bosque de Béjar, pero invito a ciudadanos y políticos a realizar el mismo ejercicio de desmontar las demás mentiras navideñas de quienes llevan demasiado tiempo maltratando a esta ciudad (y a sus habitantes) con bobas ocurrencias sin futuro, ignorancia prepotente, casposo populismo mediático y obras de mal gusto a costa de nuestro dinero.

La torpe redacción del panfleto ya sería motivo para escolarizar de nuevo a su autor o autores, a ver si pudieran sacar mejor provecho que cuando iban a la escuela, pero lo verdaderamente grave es el contenido y la mentalidad rancia que escapa de tan torpes palabras. Vamos al lío.

Se quejan de que en una sociedad plural como se supone que ha de ser la nuestra haya voces contrarias a sus desatinos: sólo faltaba que entre los pocos miles de bejaranos (cada vez menos y más viejos gracias a su desgobierno) no hubiera quien le dijera al PP lo que no quiere oír, que todos fuéramos palmeros de sus fechorías. Se les olvida decir que quienes mostramos nuestro desacuerdo lo hacemos a la cara y sin tapujos desde hace 25 años (no sólo al PP: pregunten al PSOE de los ’90), que todo cuanto decimos está fundamentado en el conocimiento histórico del lugar y amparado en la opinión de expertos en jardines históricos, exactamente lo contrario de lo que hace el PP de Béjar.

Una compra forzada y una propiedad no querida

Acusan de desconocer la historia (risas) y se vanaglorian de haber adquirido «esa finca para uso y disfrute los bejaranos», incapaces de entender el lugar como villa suburbana de recreo (lo de «finca» es fijación agropecuaria de quien se cree el amo del cortijo, ya saben), e ignoran deliberadamente que su única contribución fue acordar la compra de El Bosque con el dinerito de los españoles, pues las arcas públicas se nutren de los impuestos que pagamos entre todos: se ve que en cumplir con Hacienda no están muy duchos y confunden lo suyo con lo de todos.

En realidad, la adquisición pública de El Bosque fue consecuencia de la presión ciudadana, contraria al proyecto de recalificación y urbanización de 1992, que fue desbaratado gracias a la declaración de Entorno de Protección de 1995, con lo que quedó clara la imposibilidad de edificar en El Bosque. Cualquier partido que hubiera gobernado entonces habría seguido los mismos pasos y seguramente con mayor convicción moral que el PP.

La posibilidad de compra fue una propuesta que la Asociación Salmantina de Agricultura de Montaña (ASAM) y el Grupo Cultural San Gil plantearon a la Consejera de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León, Josefa Fernández Arufe, en una reunión mantenida en el despacho del Delegado Territorial en Salamanca, en presencia de este y de Alejo Riñones, que ya era alcalde de Béjar. Riñones se mostró muy sorprendido por la propuesta que le hicimos a la Consejera de adquirir El Bosque entre la propia Junta, el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Béjar a partes iguales: 50 millones de pesetas cada administración era una cifra asumible y los 150 millones del total (unos 900.000 euros) nos parecía un precio razonable para la propiedad. La aceptación de nuestra propuesta por parte de la Consejera dejó lívido y sin palabras al alcalde, que no se esperaba semejante respuesta ni tenía las más mínimas ganas de hacerse cargo de algo que le había ayudado a ganar las elecciones del momento, pero en lo que no tenía mayor interés, como se ha demostrado a lo largo de los años.

La operación terminó con la aportación que propusimos por parte de la Consejería y del Ministerio de Cultura (este renunció a ser copropietario en favor de Junta y Ayuntamiento) y la propiedad negoció que los 150 millones fueran limpios, con los gastos de impuestos, notaría y registro a cargo de los compradores. Al Ayuntamiento de Béjar le tocó arrimar los once millones de pesetas a mayores de sus 50 (total 61), que suponían esos gastos legales. Finalmente la compra costó 161 millones de pesetas (unos 967.000 euros, impuestos y tasas incluidos). En todo este proceso, el PP bejarano siempre fue a remolque y se mantuvo reticente, como ven: todo lo contrario que los representantes de la administración regional. Por cierto, la Consejera no pertenecía al PP.

Así pues, el Partido Popular no compró El Bosque, por mucho que se empeñen en repetirlo: lo compramos todos los contribuyentes (pero no los jetas amnistiados por Montoro) y, por tanto, tenemos perfecto derecho a opinar sobre cómo se está cuidando (o descuidando) nuestra propiedad.

Dios da nueces al que no tiene dientes

Desde el panfleto insisten en que es el PP «quien trabaja por la mejora de esta finca», desde la «construcción» del muro perimetral a las obras más recientes de las cubiertas. Claro: no había muros de cerramiento en El Bosque y gracias a ellos por fin los hubo (más risas), y fue entonces cuando encementaron una obra que tendría que haberse realizado con mampostería en seco y tizones de madera y levantaron a capricho una puerta desproporcionada junto a Montemario (expliqué estas tropelías en un artículo de 1999).

En cuanto a las cubiertas, su renovación vino con muchos años de retraso y graves daños en el BIC: recuerden la desidia municipal en el invierno de 2014, uno de los motivos para que El Bosque entrara en la Lista Roja del Patrimonio Español en peligro.

Pero en el texto pepero ni se mencionan las obras de rehabilitación erróneas y mal ejecutadas, promovidas por gobiernos del PP, en las que, por cierto, se han invertido fondos estatales y europeos, o sea, de todos los contribuyentes: la fallida reparación del dique del estanque por tres veces, la supresión de elementos históricos, el gasto inútil que han generado las reiteradas intervenciones en la Fuente de la Sábana, el hormigonado del acceso por la Puerta de la Justa, la introducción de materiales impropios, etc.; los destrozos y pérdidas debidos a su mala administración y falta de vigilancia; el miserable estado de unos jardines antaño frondosos y ahora arrasados por un mantenimiento deficiente; el robo descarado del agua de la regadera (año tras año); las talas injustificadas para provecho de alguno; el descontrol sanitario de animales o las presuntas cacerías ilegales.

Estas son algunas de las calamidades sobre las que se han publicado críticas fundamentadas en los medios de comunicación y dirigido escritos al órgano competente, y a las que el Ayuntamiento de Béjar y la Dirección General de Patrimonio no han hecho el menor caso, malgastando nuestro dinero y perdiendo años de trabajo para nada, por no mencionar el retraso de más de siete anualidades en la ejecución del Plan Director o las promesas incumplidas del actual Director General de Patrimonio: esa es la verdadera gestión que hace el PP de nuestro mejor Bien de Interés Cultural.

Gaviotas y buitres

Pero como son insaciables, también se ponen la medalla de haber abierto El Bosque unos pocos días por semana, como si en legislaturas gobernadas por otros partidos no se hubiera hecho antes, como si la Ley de Patrimonio no les obligara, como si no fuera esa su responsabilidad, en tanto que meros administradores de nuestro Patrimonio. Y lo mismo vale para sus visitas guiadas: hay que tener cara dura para apuntarse un tanto por esa actividad reciente, iniciada el pasado verano, después de los 20 años que lleva el Grupo Cultural San Gil ofreciendo visitas gratuitas. Pero ya se ve que estos tipos no tienen memoria ni vergüenza: el mundo entero lo hicieron ellos solos en menos de siete días.

Ahora se quejan de que algunos nos opongamos al cierre arbitrario, injustificado e ilegal de El Bosque, so pretexto de obras en la Casa del Bosquero (interiores, por cierto) y de presunta jardinería: saben de sobra que pueden cumplir con sus obligaciones legales abriendo al público sábados y domingos, cuando no hay actividad laboral en el BIC, pero no quieren testigos de las barbaridades que puedan cometerse durante esas intervenciones, como ya se está viendo por el arrasamiento del jardín de entrada a la villa. Sólo les interesa el autobombo y las fotos impúdicas inaugurando a cascoporro (a costa de lo nuestro, repito).

Con la misma insistencia que los peces del villancico, mienten y mienten y vuelven a mentir. Tengan cuidado con estos administradores desleales: gastan sin tino nuestro dinero para seguir en la poltrona, y El Bosque peor que nunca. 

José Muñoz Domínguez