Viernes, 23 de febrero de 2018

¡Baila conmigo!

Hoy recuerdo una de tantas noches de verano con doce años a orillas de una charca, mirando el cielo estrellado con mis amigos de la infancia, recostados en el césped y escuchando música en una de esas minicadenas de doble pletina a pilas de la época. Así, sin más, disfrutando de las cosas cotidianas y pequeñas de la vida. ¿Quién no ha soñado con estar en una cabaña situada en un árbol? Yo he tenido la suerte de disfrutarlo, un verdadero placer conocer la magia de estar sumergido en la naturaleza y en un sitio privilegiado  cerca del cielo, abrazado a la naturaleza, acurrucado en ese nido de sensaciones únicas que te llenan de emoción. Sientes la libertad ¡sientes la vida!

Ahora, siendo adultos, tenemos que hacerlo todo con las mismas ganas, ¡con pasión!, comernos cada día como si fuera el último porque, tarde o temprano, uno de ellos lo será. Hoy vuelvo a mirar el cielo y tengo la suerte de verlo estrellado, llevo un rato observándolo y sin querer comienzo a soñar que soy una de esas estrellas fugaces, de esas que siempre intentaba encontrar de pequeño. Me imagino bailar en el cielo junto al resto de las estrellas. Esa estrella que aparece solo unos segundos, pero que todo el mundo desea verla aparecer. Son segundos sí, pero la sensación que tienes cuando la has visto es increíble, a todo el mundo quieres contárselo “¿has visto esa estrella fugaz? porque ¡yo sí!” No puedo regalarte el cielo, pero no me importaría llevarte de la mano a conocerlo, porque merece la pena.

Si quieres un consejo, te animo a que en estas fechas navideñas sueñes un poco, y prestes atención a tu corazón un poco más detenidamente, ya verás cómo te cuenta lo que necesita realmente y es que, cuando lo escuchas, siempre pasan cosas buenas. La cercanía de la Navidad nos produce la mayoría de las veces ilusión, esa que nos han inculcado desde niños y que es tan necesaria para seguir en pie. Todo en la vida son momentos, cambios, instantes que no perduran en la eternidad. La vida ocurre, avanza. Tú deberías hacer lo mismo. Estas navidades aparta todo aquello que no puedes controlar y baila, ríete, sal de fiesta, haz cosas locas sin planearlas, cosas que queden en tu memoria, como esa estrella fugaz. Dejemos a un lado el día a día y celebremos que estamos aquí con gente a la que queremos. Walt Disney decía “No duermas para descansar, duerme para soñar. Porque los sueños están para cumplirse”.