Domingo, 21 de enero de 2018

La verdad en extinción

“Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad”

(Miguel de Unamuno)

ENTRE PUENTES

LA VERDAD EN EXTINCIÓN

Entre el anhelo de la transparencia y el granel de las falsificaciones se balancea nuestro tiempo. Sin embargo, entre el maremágnum de las copias piratas, el amarillismo o los colorantes, parecía quedar a salvo la verdad. Las recientes noticias de grandes mentiras, en esta vorágine, política y social, de falacias muñidas para obtener honores, anuncian el fin completo de la verdad. Llegados aquí, ¡si hasta tu entorno social, familiar y político te miente, si no hay pilar posible donde asentar la verdad!, ¿Qué significa lo verdadero?.

La demanda de verdad, como la del aire limpio y zumos sin aditivos, ha llegado a constituirse en una obsesión central de nuestro tiempo. Todos mienten, y sabemos encima que nos mienten. Mienten los media incluido la prensa escrita, la televisión, los contertulios y no digamos desde las tribunas públicas y políticas, y llegamos a casa, y se nos oculta la verdad, en sus más variopintas formulas, dentro del entramado familiar. Mienten el Gobierno y la oposición y cuantos se ocupan del entramado catalán – ahora- todos impulsados por el electoralismo, mienten los curas pedófilos o los mandatarios alcohólicos, mienten las revistas femeninas, los sondeos de opinión,  los que nos anuncian el tiempo, etcétera. Pero, a estas alturas, si dijeran la verdad, ¿sabríamos reconocerla? ¿dispondríamos de medios para verificarla?. Las reproducciones del original han llegado a ser tan perfectas, que cuando se realiza una réplica hay que marcar con un sello la copia con el fin de evitar futuras confusiones. Antes el sello  acuñaba el oro o la plata de ley. Ahora el sello vacila entre uno y otra. De hecho la digitalización impide distinguir entre el original y la copia.

Y así, también, ocurrirá con los seres vivos a través de las clonaciones. La realidad se dobla con una realidad de segundo grado que sumada a la anterior borra el principio de verdad inicial. Finalmente sólo vale aquello que obtiene un “Oscar” de autenticidad el medicamento que cura, la máquina que incrementa la productividad, el conocimiento que nos perfecciona, incluido, el engaño o el autoengaño que procede bien de los placebos, de las psicoterapias, de los videojuegos o de la realidad virtual en general.

El mundo viene a ser crecientemente mestizo e incrementa la opacidad del origen. De este modo, la idea de una verdad pura asociada con la transparencia neta es un mito falso, otra falsificación adicional.- No sé dónde he oído que-, (No hay nada más hermoso que las historias verdaderas). Con todo, las instituciones han sido las que más han perdido ante la ciudadanía. Desde la Universidad a la política, desde los medios de comunicación hasta el Vaticano han sufrido importantes pérdidas de valor. El nuevo ciudadano-consumidor se ha vuelto más cínico, más crítico y mejor informado. Es fácilmente infiel a una creencia o a un producto, a un partido o a una pareja que le decepciona o le hace dudar de su honestidad. La falta general de verdad, y aún más de verdad continuada, ha gestado un público escéptico tanto ante los creadores de opinión como ante los profesionales de la mercadotecnia.

Así, frente a la debilitada fe en las instancias constituidas, la gente tiende a fiarse más del boca a boca. Al tendero tradicional que informaba y aconsejaba sobre determinado producto lo reemplazó el universo de la publicidad. Ahora, sin embargo, el descredito de la publicidad convencional ha impulsado el nacimiento de una nueva mercadotecnia o marketing viral, que consiste en difundir comentarios favorables sobre una determinada marca, cuya estrategia incentiva al receptor de un mensaje, para que lo transmita rápida y espontáneamente a otros consumidores potenciales, adquiriendo dicho mensaje la validez y la credibilidad que no consigue por los medios tradicionales de transmisión.

Porque ya, desde ahora hasta el próximo futuro, la obtención de la verdad (real u operativa) tiende a ser, cada vez más un producto escaso o de lujo, como los espacios silenciosos, las manzanas biológicas o las aguas puras. Y, sin duda, las personas honradas, el comercio justo, el dinero ético, las políticas transparentes, la ciencia exacta. ¿Una ilusión? ¿Una ficción? ¿Una quimera?... “La verdad también se inventa” dice Caballero Bonald… ¡Y, que verdad es!...

 

                               Fermín González salamancartvaldia.es      blog taurinerias