Miércoles, 24 de enero de 2018

Vuelta al punto de partida

Finalmente, las elecciones catalanas convocadas por el Gobierno mediante el artículo 155 de la Constitución no han solucionado absolutamente nada. Y es que los resultados han devuelto la situación al punto de partida, con el independentismo habiendo obtenido la mayoría absoluta en el Parlament.

 

Quizá lo más destacable ha sido que las elecciones las haya ganado Ciutadans (C’s), aupado por Inés Arrimadas, a costa de prácticamente la desaparición del PP del hemiciclo catalán, que ha cosechado los peores resultados de su historia en Cataluña.

 

No obstante, otra notable sorpresa ha sido que la formación Junts per Catalunya de Carles Puigdemont ha sido la más refrendada entre los independentistas, reforzándose por ello su figura dentro del soberanismo. Este hecho ha proporcionado un severo revés a las aspiraciones de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que decidió disolver Junts pel Sí pensando que su lista superaría a la de Puigdemont en estas elecciones y podría haber un presidente de Esquerra, pero las encuestas fallaron, jugándoles una mala pasada.

 

Por otro lado, el PSC de Iceta habría recogido más de un punto porcentual de votos perdido por Catalunya en Comú-Podem (la coalición catalana de Podemos), que le habría reportado subir un escaño, traduciéndose en la pérdida de 3 en el caso de los comuns.

 

Y finalmente, la CUP ha sido, tras el PP, la formación que más votos ha perdido en estos comicios, pasando de 10 a 4 diputados, y de un 8’21% del voto al 4’45%, si bien el ‘tortazo’ del PP, que se ha hundido hasta el 4’24%, ha hecho que dejen de ser el ‘farolillo rojo’ del Parlamento catalán, que ahora pasan a ocupar los populares.

 

En este sentido, quizá una de las cosas más curiosas, es que tanto CUP como PP no podrán formar grupo parlamentario propio (al no haber llegado a 5 diputados), lo que se traduce en que deberán compartir el Grupo Mixto, por lo que tendrán que acordar los repartos de tiempos o de acceso a las comisiones parlamentarias, pudiendo llevar la CUP la voz cantante a la hora de tomar ese tipo de acuerdos, al tener más diputados. Y es que, sin duda, al PP se le va a hacer muy cuesta arriba esta legislatura en Cataluña.

 

Resultados de las elecciones del 21-D

 

2017

(Votos)

2017

(Escaños)

2015 (Votos)

2015 (Escaños)

C’s

25’4%

+7’5%

37

+12

17’9%

25

JxCat

21’7%

+3’5%

34

+4

39’6%

62

ERC

21’4%

32

PSC

13’9%

+1’2%

17

+1

12’7%

16

CeCP

7’5%

-1’4%

8

-3

8’9%

11

CUP

4’5%

-3’7%

4

-6

8’2%

10

PP

4’2%

-4’3%

3

-8

8’5%

11

Otros*

1’1%

-2’5%

0

=

3’6%

0

 

*Otros (2017): PACMA 0’9%, Recortes Cero-Grupo Verde 0’2%, PUM+J 0’0%.

 

Volviendo sobre los más votados, C’s, Arrimadas dijo que es un resultado histórico para el constitucionalismo, llegando a manifestar en su discurso de la noche electoral que era la primera vez que un partido constitucionalista ganaba unas elecciones en Cataluña. No obstante, si nos ceñimos a número de votos, este hecho no sería cierto, ya que en las elecciones de 2003, el PSC fue el más votado en las elecciones catalanas, lo que se tradujo en 42 diputados para los socialistas y la presidencia para Pasqual Maragall.

 

Asimismo, en las elecciones de 1999 el PSC de Maragall fue también el más votado en las autonómicas catalanas, obteniendo 52 escaños, cuatro por debajo de CiU (que con menos votos obtuvo 56), siendo no obstante reelegido Pujol como presidente, al ser apoyado en la investidura por el PP.

 

Por otro lado, en 2006 el PSC obtuvo los mismos escaños que C’s en estas elecciones, 37, mientras que en 1992 los socialistas lograron 40, frente a los 42 de 1988 y los 41 de 1984.

 

De esta manera, no se puede afirmar que el de C’s sea el mejor resultado de la historia para un partido constitucionalista en Cataluña, ya que el PSC llegó a obtener hasta 52 escaños (bastante por encima de los 37 de C’s actuales, cifra superada en cuatro ocasiones por los socialistas), siendo dos veces el partido más votado en unas elecciones catalanas. Sin embargo, sí puede afirmarse que es la primera vez que un partido constitucionalista gana tanto en votos como en escaños en unas elecciones catalanas, pues en escaños el PSC nunca lo logró.

 

No obstante, pese a los excelentes resultados logrados por Inés Arrimadas, no ha logrado superar el tope de votos para un partido constitucionalista conseguido por Maragall en las autonómicas de 1999, aunque se ha quedado cerca, a 80.000 votos, si bien es cierto que en estas elecciones la participación ha sido mucho mayor, del 82%, frente al 59% que registraron las de 1999.

 

En todo caso, parece que C’s se consolida en el escenario político catalán, nutriéndose para su subida en estos últimos comicios del electorado del PP, al que deja herido de muerte en Cataluña, y este hecho puede conllevar en unas futuras elecciones catalanas que el PP se quede fuera del Parlament y sus votos se traspasen mayoritariamente y de manera casi definitiva a C’s.

 

Asimismo, parece que C’s ha sabido aglutinar a buena parte de los antiguos votantes del PSC. Y es que el partido de Iceta, si bien ha podido acabar con la caída que venía arrastrando elección tras elección en el siglo XXI, ha consolidado simplemente su posición, pero sin recuperar los resultados de antaño. De hecho, este es el segundo peor resultado para el PSC en porcentaje de voto, y el cuarto peor en número de votos.

 

De un modo u otro, lo cierto es que C’s ha sustituido al PSC como primera fuerza en los feudos tradicionales del socialismo, en el conocido como “cinturón rojo de Barcelona”. En estos municipios, el PSC ha conservado sus resultados, mientras que C’s se ha disparado, logrando ser el más votado en localidades como Hospitalet, Badalona, Tarrasa, Sabadell, Mataró, Santa Coloma o Cornellá, en la mayoría de los cuales gobierna precisamente el PSC.

 

Respecto a cuestiones municipales, cabe señalar que los resultados de C’s a nivel autonómico, logrados con una buena candidata, contrastan con los que posee en el ámbito municipal, ya que, de los 9.069 concejales que hay en Cataluña, C’s apenas posee 176 (menos del 2% del total), no teniendo ningún alcalde. En este sentido, tanto el PP (que posee 214 concejales), como sobre todo el PSC (con 1.278) parecen poseer una mayor fortaleza e implantación.

 

Número de Concejales de PSC, PP y C’s en Cataluña

 

Barcelona

Gerona

Lérida

Tarragona

CATALUÑA

PSC

703

157

156

262

1.278

PP

126

19

22

47

214

C’s

124

12

7

33

176

 

Por ello, también se plantea la cuestión de qué pasará en las elecciones municipales que deberían celebrarse dentro de año y medio, y si C’s logrará aumentar su número de ediles para consolidarse en el conjunto de Cataluña, o si por el contrario, el PSC y el PP, lograrán resistir el “huracán Arrimadas” en el ámbito municipal y coger con ello algo de oxígeno (hecho que tiene su reflejo también en las subvenciones que ingresa cada partido, a razón de 270 € por concejal).

 

Volviendo sobre las autonómicas del pasado jueves, cabe cuestionarse qué ocurrirá con Cataluña, pues la incógnita planea de nuevo sobre este territorio, debido a que habrá una mayoría independentista en el Parlamento pero el llamado a ser presidente, Carles Puigdemont, si decidiese volver a España sería detenido, y quien podría sustituirle en este cometido, el líder de ERC, Oriol Junqueras, está en la cárcel y comenzará el año 2018 en ella.

 

De esta manera, el llamado a ser presidente no podría tomar posesión de su cargo (salvo que quiera arriesgarse a acabar rentre rejas) y, pese a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, hay una mayoría parlamentaria convencida de seguir adelante con el proceso independentista que pretendía frenar la aplicación de dicho artículo, con lo cual el Gobierno podría acabar aplicando nuevamente el 155.

 

De hecho, si nos ceñimos a los resultados de sus partidos en las urnas, quizá el principal mensaje que se puede sacar es que Puigdemont ha salido reforzado en sus pretensiones, y Rajoy debilitado, por lo que hemos vuelto al mismo escenario, al punto de partida.

 

Por ello, Rajoy volverá a acudir al recurso de la defensa de los preceptos constitucionales sobre la indisolubilidad de España, mientras Puigdemont se amparará en el recurso de hacer cumplir lo salido de las urnas catalanas, al haberse dado una mayoría parlamentaria independentista.

 

Entre ellos, aparecerá el PSOE señalando que se solucionaría esta cuestión con la reforma de la Constitución, Podemos aludirá a que la solución pasaría por un referéndum, y Ciudadanos recordará a los independentistas que ha sido la lista más votada.

 

Asimismo, el constitucionalismo señalará a Puigdemont y compañía que el independentismo no ha llegado a la mitad de los votos (aunque tenga mayoría absoluta de escaños), y éstos indicarán que hay una mayoría de votos favorables a un referéndum de autodeterminación.

 

Por tanto, seguiremos en el mismo bucle en el que ya hemos estado este año, y como los conceptos del constitucionalismo y el independentismo chocan frontalmente, parece que tendremos culebrón catalán para rato. Aunque se pedirá diálogo por ambas partes, pero sin ‘bajarse de la burra’ ni ceder un milímetro.

 

En resumen, seguimos con la misma relación de fuerzas entre bloques antagónicos y con un problema que se enquista, eternizándose. ¿Hay solución posible?