Miércoles, 25 de abril de 2018

El Paseo de Canalejas, nuevo ejemplo de obra insustancial donde lo importante es el coche.

Continuando con el maratón de obras de cara a las elecciones le llega el turno al Paseo de Canalejas, especialmente maltratado en las últimas décadas. Aunque ya me he referido a ello parece que se sigue sin saber qué es un Paseo, y sólo hace falta mirar a nuestra historia urbanística. En otros tiempos, como en el siglo XVIII, existía una preocupación municipal por mantener arbolada la vía que ha rodeado por el exterior el recinto amurallado, visible hasta los años 80 y que todavía se puede atisbar en el Paseo de Carmelitas. El progreso en forma de motorización, y su contaminación y cambio climático subsiguientes, arrasó con ese legado de esparcimiento y encuentro ciudadano para que el coche se adueñara del espacio público, bien patente en esta calle con sus inexistentes árboles y alguna acera ridícula. Visto lo que ocurre en el mundo occidental, y los compromisos adquiridos en forma de Agendas 21, Estrategias de Sostenibilidad, etc., parece llegado el momento de cambiar esto.

Previamente se debería decidir qué función se le da a las dos rondas interiores de la ciudad, algo que soslayó el Plan de Movilidad. Lo razonable sería que la que incluye al Paseo de Canalejas deje de ser el distribuidor fundamental de tráfico de la ciudad. Esto permitiría reducir el ancho de calzada, y el intenso tráfico que soporta, para recuperar el paseo arbolado. Pero al mantener en esencia lo que ya existe como plantea esta obra, sólo se gasta para dar la sensación que se hace algo, como pasó con las renovaciones de aceras sin tener en cuenta si sobra calzada (como demuestra normalmente la existencia de doble fila).

Básicamente eliminan la mediana, cuyo ancho no suele superar 1 metro (incluso menos), y aparcamiento salvo carga y descarga. Esto apenas permite algún ensanche testimonial de aceras, y desde luego nada de bicis (ya hay alternativa dicen aquellos que parecen desconocer su enrevesado itinerario). En cuanto pueden le colocan un andén al autobús urbano en las paradas con el argumento de la seguridad vial (sin aclarar que se refieren a la del coche, no a los usuarios que viajan de pie en el autobús o los mayores a los que les dificultan el acceso). También olvidan ensanchar aceras (denominadas orejas) en algún paso de peatones. Por supuesto no se aprovecha ni siquiera para peatonalizar la hermosa Calle del Rosario, con algunos BIC e integrada en el área declarada Patrimonio de la Humanidad.

Me llama la atención que se mantenga el error de diseño del cruce con las calles del Rosario y Jardines. Hace unos años quien procedía de la Plaza de España podía girar a la izquierda hacia la Calle Jardines, luego se prohibió pero no se eliminó físicamente el carril que provoca una notable estrechez en las aceras junto al paso de peatones (el de la izquierda) más próximo a la Facultad de Educación, donde se acumula gente esperando. En el dibujo, publicado por los medios, sustituyen la mediana de obra por bandas pintadas (otra moda municipal en detrimento de la seguridad de los viandantes, como manifiestan los manuales al uso, alguno del Ministerio de Fomento). En cambio sí eliminan ese carril sin función en el otro lado. Por cierto, en esa imagen podemos ver cómo crean un andén para el bus urbano donde hoy no existe (y no ha pasado nada), en la parte superior de la calzada en sentido Glorieta de Brujas donde pone BUS.

Esta obra, tal y como está concebida, me parece un error y un derroche absurdo si no se reduce el ancho de la calzada. Recordemos que los problemas en las calles de Salamanca lo origina sólo el 23% de los viajes, que son los que se realizan en coche, pero que se comen casi todo el espacio público. Aunque los amplifica la contribución del alfoz, unos 100.000 viajes diarios más en coche, siendo el acceso por la carretera de Madrid (Santa Marta-Alba-Carbajosa) el que más aporta.