Viernes, 15 de diciembre de 2017

¡Déficits de educación futbolística...!

Partido de prebenjamines en Salamanca

Es un hecho en el fútbol, quizás también en otras disciplinas, que solo sabemos ganar, pero menos perder. Y el comportamiento adoptado marca nuestra manera de encajar los hechos mostrándonos felices en extremo o irascibles hasta grados insultantes.

La educación futbolística no alcanza, no hay escuelas para este tipo de aprendizajes; ni siquiera los antiguos textos de “Urbanidad” orientaban sobre este tipo de materias y sus comportamientos razonables. Otras veces hemos comentado lo penoso que resulta ver un partido de niños en un campo de fútbol y la cantidad de “barbaridades” que salen de las bocas de padres y familiares que “jalean” en las bandas a los distintos jugadores y a los árbitros.

Abraham Romero (ElMundo,27.11.2017) escribió un artículo al respecto del incremento de agresiones ocurridas en el fútbol en 2017. La retahíla de insultos es interminable. Mientras tanto, el “Sindicato de Árbitros” denunció ya más de 50 agresiones físicas a colegiados, el triple que en 2015 y 2016, en sus distintas categorías senior, juvenil, infantil o benjamines. Un árbitro aseguró: “Cuando entras a árbitro te hacen un test para que aprendas a no hacer caso a esas cosas. Intentas no entrar en su juego, intentas que te de igual, pero es inevitable escucharlo”. En el relato realizado por el periodista se llega a asegurar que muchos padres se expresan así: “El fútbol si no es discutir, no es fútbol”.

Un árbitro aseguró que “Mi objetivo es llegar a Tercera División, donde los árbitros cobran 300 euros por partido, y si es posible Segunda B, donde ya vistas Adidas, viajes, etcétera. Es difícil y hay que tener suerte, eso sí”. Como vemos, unos objetivos poco destacados.

Pablo García, presidente del Rácing Villaverde (Madrid) significa: “El fútbol es un reflejo de la sociedad y el fútbol aficionado no lo es menos. Hace falta mucha educación, mucho espíritu deportivo por parte de padres, jugadores y árbitros. De todos”. (…) “Los padres deberían ir al campo a ver y disfrutar del partido, porque al final el hijo ve al padre y para él es un referente. Pero también los árbitros deben hacer un acto de reflexión porque hay veces que su comportamiento tampoco es el más adecuado… Aunque, no quito responsabilidad a padres y jugadores”.

Son hechos que se reiteran todos los fines de semana. Hasta un entrenador de categoría “chupetín” (4 y 5 años) reflexionó: “Es impensable que un padre entre en el aula del profesor a decirle como tiene que dar la clase, cosa que sí ocurre en el fútbol… Entre todos tenemos que fomentar el respeto por todos los que formamos parte de este mundillo”. Señores, es una muestra más del panorama que nos asola, algo tenemos que hacer para modificarlo…