Domingo, 17 de diciembre de 2017

El Ayuntamiento no sabe que en Salamanca se contamina

Estos días me he referido de alguna manera a los problemas relacionados con el Cambio Climático, que indudablemente tienen mucho que ver con la Contaminación Atmosférica. Las circunstancias han hecho que coincida con un informe de Ecologistas en Acción sobre la superación de los límites legales de contaminación en algunas sustancias de esas que emitimos de forma incontrolada a la atmósfera.

Ya sé que Ecologistas, a decir de prohombres que nos gobiernan, es una organización antisistema. Tan preocupada por acabar con el sistema en el que estamos inmersos que su principal actividad, llenando casi todo su tiempo, es exigir que se cumplan las leyes o normas de ese sistema que crean los que dicen no ser antisistema y que se saltan con frecuencia. Por si alguien no se ha dado cuenta todavía, básicamente nos gobierna gente a los que las normas que ellos mismos crean se las trae al pairo (puede utilizarse también cualquier otra expresión de las que se oyen con frecuencia en nuestro Congreso de los Diputados), en Salamanca tenemos abundantes ejemplos. Claro que a muchos votantes esto parece que no les importa, será la vena anarquista que dicen que tienen los españoles (aunque no la acabo de ver por ningún sitio)

Pues Ecologistas, una organización de voluntarios y con los medios que aportan sus socios, no millonarios ni corruptos precisamente, utiliza los que están a disposición de todos. Como la red de medidores de contaminación de la Junta de Castilla y León, menguantes (solo quedan 2 de 5) y mal situados para camuflar sus resultados, cuyos datos se publican en la web correspondiente. Que no parece visitar nadie más a tenor de las palabras de nuestro infalible alcalde. Ahí se dice que estos días se han superado los niveles legales en Dióxido de Nitrógeno. Recordemos que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) esos límites legales están por encima de lo que deberían, claro que nuestros políticos saben más que los expertos en salud de la OMS, o de expertos universitarios que no hay que buscar ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas.

Según esas propias normas que elaboran y aprueban nuestros políticos, cuando se superan los límites legales hay que tomar medidas, no esperar a que cambie el tiempo, dado que nos va la salud en ello. Por refrescar la memoria, aunque supongo que la Agencia Europea del Medio Ambiente que financian los gobiernos de la Unión Europea tampoco merece credibilidad a quienes nos gobiernan, al año mueren prematuramente 24.000 personas en España como consecuencia de la contaminación.

Pues resulta que nuestro alcalde, tan preocupado por las personas según dijo hace poco, esto no le merece credibilidad, los técnicos no han dicho nada y por tanto no hay nada que hacer. Esto ocurre en una ciudad sin industria, con calefacciones (que apenas se han utilizado todavía) que han migrado del carbón al gas natural en su mayor parte, y donde el uso del coche supone menos de 1 de cada 4 viajes en la ciudad (otra cosa es lo que aporta el entorno metropolitano) pero que casualmente emiten esos contaminantes.

Identificar al culpable no resulta muy difícil, y tomar medidas como en Valladolid tampoco es tan complicado, a las que obliga la ley por otra parte. No debería ser difícil conseguir que una minoría insolidaria aprenda a convivir en vez de usar egoístamente un medio de transporte que afecta a la salud de todos, de paso se conseguiría mejorar las condiciones laborales de quienes han de vivir de ello, como la carga y descarga, por ejemplo. A pesar de que algún medio de comunicación nacional titulara la noticia refiriéndose a grandes ciudades, la nuestra no lo es pero tiene un sistema de transporte público local razonable, y costoso, otra cosa es el metropolitano claro.

No estaría de más que el Ayuntamiento, por sugerir algo, cumpliera la normativa vigente y contara con los planes correspondientes para afrontar la contaminación. Y ya puestos aplicar de una vez el Plan de Movilidad para dar prioridad al transporte público por ejemplo, o conseguir que la red de carriles bicis lo sea de verdad, con mejores diseños y de paso lleve a algún sitio. Algo que ocurrirá en breve dado que todos sabemos que cumplir la ley es una de sus señas de identidad.