Viernes, 15 de diciembre de 2017

Carpe diem

Carpe Diem. Porque somos alimentos para gusanos, señores. 

Siempre que escucho la expresión Carpe diem no puedo evitar recordar la genial  y extraordinaria película El club de los Poetas Muertos protagonizada por Robin Williams y Ethan Hawke, que obtuvo el premio Oscar en 1990.

En un momento especial, el profesor John Keating un tipo de esos que a todos nos hubiera gustado tener en nuestra época de estudiantes - hace una memorable declaración de intenciones delante de sus alumnos, dice: Carpe Diem. Porque somos alimentos para gusanos, señores. Porque aunque no lo crean, un día todos los que estamos en esta sala dejaremos de respirar. Nos pondremos fríos y moriremos. Aprovechen el día, muchachos. Hagan que sus vidas sean extraordinarias

La popular locución latina “carpe diem, acuñada por el poeta romano Horacio, puede traducirse por “aprovecha el momento”, en el sentido de no malgastarlo, pero nunca en el sentido de que cada instante sea lo único que importe en nuestra vida. En castellano clásico podría equivaler a “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy».

Horacio, conoció en Atenas la filosofía de Epicuro de Samos, cuyos ideales no eran teórico sino más bien prácticos y buscando siempre la serenidad para disfrutar de una vida feliz y placentera. Por eso, en mi opinión, carpe diem no puede significar que debemos centrar nuestro actuar en vivir cada momento al límite, eso nos produciría angustia y no serenidad, nos impediría ser felices. El futuro es incierto, pero llegará y hay que estar preparado.

Muchos de los mensajes que recibimos cada día van en sentido, nos alientan a pensar que únicamente importa lo inmediato ¡El instante por el instante! Y así la inmediatez, la improvisación, el vértigo por vivir, terminan por impedirnos que lo hagamos, al menos de una forma placentera.

No, no estoy de acuerdo con Epicuro, ni con sus seguidores, ni con todos esos autores de libros de autoayuda que animan a la gente al carpe diem como único método para alcanzar la felicidad. Ni siquiera estoy de acuerdo con Machado cuando escribe caminante no hay camino, sino estelas en la mar. Como recurso poético genial, pero es falso. Porque camino hay, el cada uno trazamos. De hecho el propio Machado lo reconoce cuando dice: se hace camino al andar. Por cierto debemos ser muy consciente de que ese camino ni lo hacemos ni lo transitamos solos, un importante matiz a tener en cuenta.

Creo que los seres humanos, por naturaleza, nos proyectamos hacia el futuro lo queramos o no. Por tanto ir contra esa naturaleza no puede ser el procedimiento para alcanzar una vida plena. Al futuro le vamos dando forma con cada momento que vivimos, con cada decisión que tomamos y terminará por ser lo que hagamos que sea. Sino lo preparamos, el futuro nos pillara desprevenidos y fracasaremos.

No se trata de caer en eso que algunos llaman “la parálisis del análisis”, pues nunca estaremos completamente seguros de lo acertado de cada una de las decisiones que tomemos por mucho que las analicemos, hay que actuar porque la vida es riesgo, sino fuera así ¿merecería la pena vivirla?.    

Si empezamos recordando El club de los Poetas Muertos, terminemos de igual modo. ¿No les emociona la escena final, esa secuencia en la que el Sr. Keating, abandona la clase tras ser expulsado del colegio por haber cometido el pecado de animar a sus alumnos a pensar por ellos mismos; y los chicos van subiéndose, uno a uno, a sus pupitres, ante la desesperación del director, y gritan a modo de homenaje: ¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!?

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán! esta expresión forma parte de un poema que Walt Whitman, controvertido personaje, dedicó a Abraham Lincoln, presidente de Estados Unidos, asesinado en 1865. ¿Y saben que el titulo de la pelicula es también aportación de Whitman? Pues sí, concretamente de su poema “VIVIR de la Sociedad de los poetas muertos”, en él escribe:

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión[i].

Y es que en palabras de propio Sr. Keating: La medicina, el derecho, los negocios y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para la vida. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor… son las cosas que nos mantienen vivos.

[i] https://enredversados.wordpress.com/2015/03/13/el-club-de-los-poetas-muertos-oh-capitan-mi-capitan/