Domingo, 19 de noviembre de 2017

Los jueces y su negligencia temeraria con resultado de muerte

NO HE OÍDO A NINGÚN JUEZ NI A NINGÚN FISCAL, PEDIR DISCULPAS CUANDO SU EQUIVOCACIÓN, CUANDO SU NEGLIGENCIA TEMERARIA, ACABA CON RESULTADO DE MUERTE.

El asesino de Jessica estuvo detenido este martes tras la denuncia de ella por quebrantar la orden de alejamiento, pero ni entró entonces en el calabozo, ni había entrado el 30 de octubre pasado en Novelda por lo mismo.

NO. NO ES CIERTO QUE CON UNA DENUNCIA NUESTRA LOS METAN EN LA CÁRCEL, NI SIQUIERA EN EL CALABOZO DÍAS Y DÍAS. A las pruebas me remito. Y las pruebas se llaman Jessica, su hijo, y todo el colegio que fue testigo de otro crimen machista más.

No es fácil apartarse de un maltratador, hay muchos condicionantes que lo hacen difícil, pero ese no era el caso de Jessica, ella ya se había dado cuenta de que era una relación nociva y ya había puesto tierra de por medio, denuncias de por medio, y todo lo que se le ocurrió poner de por medio para ponerse a salvo de él.

Vió los anuncios de la tele: “DENUNCIA, NO ESTÁS SOLA”, Y SE LOS CREYÓ.

Pero sí estuvo sola. El juez de guardia, unas horas después de que el hombre fuera detenido, lo dejó en libertad. Y previamente, el 30 de octubre, cuando fue arrestado por la Guardia Civil de Novelda tampoco entró en el calabozo.

EL JUEZ DE GUARDIA LA DEJÓ SOLA ANTE SU ASESINO. Es cómplice de este asesinato. Y no es el único juez cómplice de asesinato. Los jueces y fiscales suelen pensar que no es para tanto: “otra histérica más exagerando y poniendo denuncias que pueden arruinar la vida de un hombre”.

La sociedad entera se cree que es uno de los pasatiempos preferidos de las mujeres: pasar la tarde en comisaría sintiéndote escrutada en cada gesto, en cada palabra, en cada prenda de ropa que llevas. Lo hacemos por vicio, por maldad, por amargarle la vida a la persona de la que una vez estuvimos enamoradas.

Y luego, el juez vuelve a su vida privada, pero Jessica no, Jessica no vuelve a casa porque es asesinada. No he oído a este juez de guardia pedir disculpas por el error de dejar libre al asesino. NO HE OÍDO A NINGÚN JUEZ NI A NINGÚN FISCAL, PEDIR DISCULPAS CUANDO SU EQUIVOCACIÓN, CUANDO SU NEGLIGENCIA TEMERARIA, ACABA CON RESULTADO DE MUERTE.

¿Cuándo van a creernos a nosotras en vez de a los vecinos, a quienes se da toda la credibilidad si se trata de vestirle de santo?

¿Hasta cuándo va a proteger la Justicia a los posibles asesinos por si acaso fueran víctimas de otra denuncia falsa, de esas que cada vez más informes dicen que no existen?

¿Hasta cuándo va a seguir la sociedad criminalizando a ellas por poner denuncias y victimizando a ellos, a esos mismos que demasiadas veces acaban siendo asesinos?

Ya hay algún hombre consciente de que el problema no está en nosotras (nosotras somos las víctimas), sino en ellos (entre ellos están los asesinos): el otro día en el Parlamento Europeo fueron 5. ¡¡¡Sólo 5 hombres se quedaron para hablar del acoso machista en la Eurocámara!!!! El resto de los hombres se salieron como si eso no fuera con ellos. Y sí va con ellos: cada vez que te ríes de un chiste machista, cada vez que insultas al asesino de Jessica llamándole “hijo de puta” (¿qué sabemos de su madre?¿por qué la insultamos a ella, si no la conocemos?), cada vez que hablas de “denuncias falsas”, cada vez que dices que tú no eres un maltratador pero no te rebelas contra ellos, estás dando alas a los maltratadores, estás siendo cómplice de ellos y sus maltratos, ESTÁS SIENDO CÓMPLICE DE SUS ASESINATOS.

Enrique Carbonell, director del Instituto Universitario de Criminología y Ciencias Penales de la Universidad de Valencia, dice: “Antes de cometer el crimen muchos tienen sensación de acoso, de pérdida de pilares importantes, de rechazo social (les importaba mucho lo que los demás pensarán de ellos), por ejemplo”. Y lanza un misil contra el concepto actual de atención y protección a las víctimas de violencia: “Mejoraremos mucho las medidas de protección de ellas si se empiezan a tomar medidas con ellos, enfocamos mucho a la víctima y se pone poco el foco en controlarlo a él… ya aparecen índices que tienen que ver con la personalidad y el comportamiento de los agresores que pueden dar lugar a medidas dirigidas a ellos, no a ellas”.

La mayoría de las mujeres esto ya lo sabemos ¿cuándo van a admitirlo los hombres en general y los jueces y fiscales en particular? ¿Cuántas más Jessicas hacen falta?